Por Paola Pecora

Mucho se ha comentado con respecto a la nacionalización de la Faja Petrolera del Orinoco de Venezuela, reservorio de crudo pesado y extra pesado de magnitudes extraordinarias, el cual amerita de grandes inversiones de capital y de conocimiento, dos elementos que carece la empresa petrolera venezolana en los actuales momentos, muy a pesar de que el barril de petróleo esté en niveles elevados, pero la corrupción, el despilfarro, y así como las regalías que realiza el estado venezolano a nivel internacional no esta permitiendo la mejor utilización de los recursos económicos provenientes del negocio petrolero. Igualmente el conocimiento no lo posee la industria, y así lo asevero el Vicepresidente de Exploración y Producción de la estatal, cuando confesó que se requieren unos 8 años para formar un profesional del área petrolera, luego de reclutarlo de una universidad, es decir, la industria venezolana, de una u otra manera, requiere de los dos recursos para ejecutar proyectos, dinero y hombres especialistas en la materia petrolera para ejecutar los proyectos de mejoramiento de crudo en la mencionada faja.

El gobernante venezolano estuvo en el Complejo Criogénico de José en el oriente venezolano realizando la “nacionalización” de la Faja del Orinoco. La noticia recorrió el mundo, “el mesías” finalmente sacó a los “gringos” del negocio petrolero y ”nacionalizó” la famosa faja de petróleo pesado. ¡Mentira! Mediática mentira, hoy más que nunca se requerirá de inversión y conocimiento extranjero para procurar mejorar el crudo para hacerlo comercial. Los venezolanos que están en la industria petrolera no han sido capaces ni lo serán de intervenir en la faja por sí solos, los que pudieron hacerlo, están hoy en alrededor de 20 países en el mundo aportando los conocimientos que hubiesen servido a su propio país, pero el gobernante venezolano los expulsó de la industria por realizar una huelga a nivel nacional en 2002. Todo ha sido retórica anticapitalista y un “mareo mediático” cuando hoy más que nunca se ha mostrado incapacidad para manejar la estatal venezolana y se recurrirá a la mano extranjera para que “colabore” en la producción y mejoramiento de crudo pesado, el único derivado que le va a quedar a Venezuela dentro de pocos años.

Ahora bien, tomen nota, Lukoil, petrolera rusa está completando las obras de un bloque en la faja y está negociando la creación de un joint venture con la estatal venezolana, para dedicarse a la rehabilitación de los pozos petroleros.

La China National Petroleum Corporation (CNPC) y la estatal venezolana conforman una empresa mixta para operar en la faja petrolífera del Orinoco. Tienen estimado crear la empresa Petrozumano. Los chinos están de lleno en Venezuela y de paso, son los que firmaron el acuerdo para, a través de la trasnacional china ZTE, montar una planta de teléfonos celulares y serán los encargados de trabajar el proyecto de construcción del satélite venezolano.
Por otro lado, Venezuela e Irán acordaron acelerar los trabajos conjuntos en la faja petrolífera con una inversión millonaria para lograr la incorporación de mayores cantidades de crudo a las reservas probadas del paí¬s suramericano. Este acuerdo fue suscrito entre las estatales Petropars y Pdvsa de los dos países.
También Venezuela firmó acuerdos con Bielorrusia para darle participación a este país en el reparto de la producción del crudo de la faja venezolana. Por cierto, es bueno mencionar que, producto de las buenas y amistosas relaciones con este país, Venezuela también le ayudará a pagar la deuda que Bielorrusia mantiene con Rusia por el envío de gas. “Sí, pagaremos la deuda, nos quedaremos sin reservas, pero nuestros buenos amigos, entre ellos (el presidente venezolano) Hugo Chávez, han prometido facilitarnos un crédito con términos favorables”, declaró el presidente Alexander Lukashenko.
Podemos decir entonces que el país venezolano sigue, y con mucha intensidad, acelerando el proceso de “internacionalización de su producción petrolera”. Como pueden apreciar, fue un cambio de actores más no una nacionalización. Se desplazó a ConocoPhillips y Exxon Mobil para dar paso a empresas petroleras de Irán, China y Bielorrusia, nada más ni nada menos. A las empresas que realizaron inversiones millonarias, se les solicitó redistribuir el reparto de ganancias o irse del país. En el caso de ConocoPhillips y Exxon Mobil decidieron agarrar las maletas y recurrir al arbitrio legal para justificar su inversión en territorio venezolano. Quienes se quedaron a “regañadientes” para ver “qué pasa” fueron Chevron, BP, Statoil y Total, éstas ganarán escasamente un 20% luego de haber realizado inversiones cuantiosas en la construcción de los upgraders de crudo.
No podemos dejar de mencionar que los que se beneficiarán con esto de la ida de los “peso pesados” en tecnología petrolera son las empresillas venezolanas llamadas “Malentiven” (empresas de maletín) que les dieron algunos bloques de la faja para que puedan “sacar algo” del reparto. Son empresas que se subyugan al poder político y reciben su gratificación, es decir como lo señaló un sacerdote cercano al gobernante y ahora abismado de la corrupción, están metidos en un “Petroguiso”.

Algunos venezolanos andan contentos porque según lo que dice la televisión, que dicho sea de paso esta controlada por el gobierno (salvo un canal), es una verdadera “nacionalización”. Igual es comentado en diferentes países de la región. Esto sólo se lo creen quienes no están conscientes de lo que significa ver iraníes, cubanos, rusos y bielorrusos en las instalaciones petroleras de Venezuela. Estos venezolanos, que no son una gran mayoría también están contentos porque la estatal venezolana ahora decidió “diversificarse”, es decir, ya no es siquiera PDVSA, Petróleo y Gas como lo fue hasta hace un tiempo, la famosa empresa otrora segunda trasnacional del mundo, ahora está convertida en “PDVSA Casa”, “PDVSA Electrodomésticos”, “PDVSA Lencería”, “PDVSA Hogar”, “PDVSA Construcción” y paremos de contar las empresas que el modelo socialista está formando en Venezuela a costillas del petróleo. Mientras el festín del “petroguiso” continúa bajo el lema de “petróleo revolucionario para todo el mundo”, los venezolanos siguen pasando calamidades en su quehacer diario. El llamado “prócer” de la revolución, o como algunos lo llaman “el hijo de Bolívar”, proclamado en la Argentina de izquierda como el “hijo de San Martín”, en Nicaragua “hijo de Sandino” y en la misma China como el “hijo de Mao”, no sabríamos hijo de quien, lo que sí estamos seguros es que a los venezolanos los está empujando al despeñadero hacia abajo y no hay ascensor para subir de nuevo. Eso es lo que está haciendo el único estadista del planeta que propone cambiar petróleo por vacas. Así esta Venezuela.
Seguiremos escribiendo…

German Sánchez

Nota del Editor: Germán Sánchez realizó estudios en Norteamérica en Computer Information en University of Nevada y en FMU, Florida y programas avanzados en Cornell University, NY. Con larga trayectoria en la industria petrolera venezolana, así como con empresas americanas del sector petrolero. Consultor en áreas de planning, management, capital humano y desarrollo organizacional. Experto en la industria petrolera y sus derivaciones, escribe una columna mensual para MoneyWeek Edición Sudamericana.

August 8th, 2007
Economía, Latinoamérica, Petróleo, Venezuela

Escriba un Comentario