Por Paola Pecora

Dicen que lo que no mata, fortalece. En Argentina, siendo que lo contrario es ley, lo que no mata, debilita.

Enrique Iglesias, ex presidente del BID dice que hay cuatro clases de países: los desarrollados, los subdesarrollados, Japón, que nadie entiende por qué es desarrollado, y la Argentina, que nadie entiende por qué es subdesarrollado.

La recuperación económica de la Argentina luego de la catástrofe de 2001 comienza a partir del segundo trimestre de 2002. El crecimiento es del 9% anual desde hace 4 años. Record de producción, de exportaciones, de recaudación impositiva, de intervención en los mercados (retenciones a las exportaciones, control de precios, subsidios que permiten mantener las tarifas congeladas), de demanda energética.

Pero la Argentina está en crisis. Una crisis que de no mediar una solución inmediata llevará al país a desacelerar el crecimiento, y la solución inmediata no existe para ese sector: el energético. Un problema estructural, sin política de planificación energética, de años de desinversión; de centrales hidroeléctricas, nucleares que debían estar operando hoy a capacidad plena no lo están, un crecimiento económico que impulsa una mayor demanda para una oferta energética que se ve catastróficamente afectada los días extremos de calor o frío.

Es así… hoy día para evaluar su producción diaria el industrial debe consultar el servicio meteorológico. El enemigo número uno argentino ha pasado a ser el clima: el calor en verano y el frío en invierno. Parece ser una nueva variable antes inexistente. De ser controlable, el gobierno de Kirchner ya hubiese puesto mano creando un organismo para tal fin, o bien inventando una columna de mercurio donde la temperatura oscilase sólo entre los 14 y los 25 C. La Argentina debe buscar la fórmula económica que le permita continuar el crecimiento evitando la utilización de electricidad y el gas. ¿Molinos de viento? Habría que releer el Quijote. ¿Energía nuclear? La central de mayor potencia a inaugurarse en 2010. ¿Hidroeléctricas? Bajos niveles de agua ¿Gas? ¿Petróleo? Las petroleras no invierten en exploración de yacimientos…. pero ¿por qué?, ¿no les conviene? No. El esquema es el siguiente: las tarifas domiciliarias fueron pesificadas sin ajuste y reguladas por el gobierno logrando que los precios de la energía s
ean demasiado bajos en Argentina y esas inversiones no sean rentables para invertir en el país. Esto provoca otro efecto: el despilfarro energético del usuario que como paga barato, no extrema la utilización racional de la energía. “La Argentina es el único país del mundo donde la calefacción se regula abriendo la ventana”, se oyó decir alguna vez a un empresario local. ¿Qué loco pondría un peso de inversión en este esquema –político- perverso? Y para que al presidente no se le altere el panorama político (inflación) con un aumento tarifario, mientras tanto hay que suplir la brecha e importar energía. Pagando a valores internacionales claro. Gas de Bolivia, electricidad de Brasil, Paraguay.
“La matriz energética argentina requiere, según diversos analistas, entre 2800 y 3000 millones de dólares anuales de inversión para abastecer un crecimiento del PBI del 5 por ciento.” Decía Morales Solá en el diario La Nación. Pero Argentina crece al 9%… Crecía…

La pregunta es: siendo que el 50% de las exportaciones argentinas representan commodities, siendo que además Argentina cuenta con un tipo de cambio competitivo, que los niveles de liquidez están mundialmente en niveles récord… ¿este alineamiento económico-planetario argentino se hubiese prolongado por estos 4 años? El campo sin fuel oil, la inflación rampante, los cortes de gas y electricidad que obligan a cerrar las fábricas por algunas horas, a cortar horarios del personal, hacerlos trabajar a las 12 de la noche o directamente suspenderlos, son colapsos de producción que sumados no pueden provocar otra cosa a mediano plazo que una interrupción de este ciclo de crecimiento. Los planetas empiezan a chocar en Argentina.

Semana de mucho frío en Argentina. Hay barrios de la Provincia de Buenos Aires que están sin electricidad hace dos semanas. El miércoles hubo apagones en todo el país, apagones en ciudades como Bariloche, donde un 75% de la ciudad quedó a oscuras casi 20 horas. Luis Baigorria, vocero de la Cooperativa de Electricidad de Bariloche (CEB), explicó que la única línea de tensión que llega a la ciudad está en un “estado frágil” por una falla y que ni las autoridades nacionales ni la empresa Edersa han dado una respuesta.

Si a un frío intenso le sumamos alguna salida de central nuclear o térmica, o daños en las ya sobrecargadas líneas de tensión el resultado inevitable será un apagón generalizado en Argentina.

Las consecuencias de este oscuro panorama: interrupciones en la producción industrial, en el sector agropecuario, escasez de oferta de productos: según el diario La Nación: “Por la falta de electricidad, la producción de harina ya cayó un 40% según fuentes de la industria. Ante esa marcada reducción de la oferta, se desató una fuerte especulación con los precios, que sufrieron aumentos de hasta un 100% en pocos días. No sólo mayores precios por especulación ante escasa oferta sino que los insumos siguen el mismo proceso especulativo también.” Los insumos necesarios para producir bienes escasean y siguiendo la ley de oferta y demanda, aumentan fuertemente su precio. El resultado no puede ser otro más que inflacionario y una caída en el crecimiento. Es que no sólo la industria energética está en crisis con su capacidad de producción colmada, muchas otras industrias también lo están. Y así llegamos a encontrarnos con que empieza a caer la producción de determinados bienes como la indumentaria: “Las ventas se retrajeron un 30 por ciento esta temporada”. ¿Y sus costos? En alza: “Desde 2002, nos subieron 5 veces el alquiler”, comentan desde el sector para La Nación.

Pero miremos a futuro: El gobierno está especulando con la suba en las tarifas domiciliarias en tanto y en cuanto no se asegura la próxima gobernabilidad de la Argentina en manos de su mujer, la senadora Cristina Kirchner. Se descuenta un aumento tarifario para las compañías energéticas hacia 2008, una vez superada la elección presidencial de octubre.

Eléctricas: Edenor (EDN en Merval y NYSE) empresa que distribuye y comercializa energía eléctrica; Pampa Holding empresa de generación y transmisión (PAMP en Merval) dueña de EDN y Transener, interesante por el alto nivel de liquidez que tiene (unos 30% de sus activos en cash). Metrogas (METR en Merval y MGS en NYSE, bajo volumen) distribuidora de gas más grande de Argentina en clientes y volúmenes operados.

Keynes decía que cuando los acontecimientos cambian, hay que cambiar de idea. Para los gobernantes argentinos que no pueden lograr evitar interminables ciclos de “stop and go” (freno y aceleración de crecimiento) virar hacia algo “impopular” en materia económica que los perjudicaría en lo político, que garantice sustentabilidad y equilibrio a futuro, es tan atípico como la nevada que ayer sorprendió a Buenos Aires.

Por segunda vez luego de 89 años, el lunes nevó en esta ciudad. Muchos imaginaron por unos minutos estar en Paris, Londres o Nueva York. Hasta que llegaron a sus cocinas a prepararse unas tostadas para acompañar el mate y la tostadora eléctrica no funcionaba. Y otra vez echarle la culpa a las tostadas, como generalmente ocurre en Argentina.

Hasta la Próxima

Paola Pecora

July 12th, 2007
Argentina

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