Por Paola Pecora
Bear Stearns: “Todo por $ 2”
Buenos Aires, 18 de marzo de 2008
Por Paola Pecora
*** De US$ 30 a US$ 2… o cómo perder un 94% en tan sólo un fin de semana…
*** El CEO decía la semana pasada que el banco estaba sólido… mientras el apoteósico Jim Cramer aconsejaba no vender, el viernes… y los que les creyeron ¡no vendieron!
*** ¿Quién protege a los inversores? ¿Y a los clientes? El mayor salvataje en el historial de la Fed… salva a los bancos y se “olvida”, una vez más del inversor… ¿Y quién sigue en la lista por caer?
*** “De US$ 30 a US$ 2… o cómo perder un 94% en tan sólo un fin de semana”…
Esto conformaría un excelente titular para un texto publicitario de ventas, bastaría colocar un “ganar” en vez del “perder” y tendría a 10.000 lectores haciendo fila solicitándome el reporte. Pero no… ni tampoco estoy vendiendo ninguna estrategia bajista ni ningún producto que pudiéramos vender un viernes y recomprar un lunes ganando con la diferencia. En cambio, intentaré explicar cómo y por qué el ex - quinto banco de Estados Unidos llegó a perder un 94% de su valor en apenas dos días. Bueno, digamos más bien en segundos…desde que cerró la rueda de operaciones el viernes a la tarde en US$ 30 a una apertura ayer de US$ 3,17.
El valor de Bear Stearns (NYSE:BSC) en enero de 2007, era de US$ 20 mil millones, su acción valía US$ 170. Desde entonces, no cesó de caer. El banco se vio atrapado en la crisis de liquidez originada por el colapso en el sector hipotecario de EEUU, e inició una espiral bajista a mediados del año pasado. Sus ganancias comenzaron a declinar y algunos de sus fondos fuertemente invertidos en deuda subprime, comenzaron a perder dinero con casi la misma velocidad con la que caía el sector hipotecario en Estados Unidos. En julio de 2007, uno de sus fondos terminó fundido, y otro valía sólo un 9%. Sin embargo, el banco aseguraba en nota a sus clientes: “Pueden confiar en que Bear Stearns ha visto mercados difíciles anteriormente y tiene la experiencia y pericia necesarias para servirlo bien tanto a usted como a nosotros”. Esos mismos clientes no se sintieron realmente bien atendidos: en septiembre, y luego de que el banco perdiera US$ 68 millones en el trimestre, los clientes retiraban US$ 42 millones de sus cuentas de inversión. Mientras tanto, los envíos a pérdida en el balance del banco se acumulaban. Seguían echando personal. Cambiaron el CEO. Hasta que hace una semana llegan los rumores de iliquidez a oídos del mercado. Las crediticias le bajaron la calificación a casi “basura”. Y cuando eso sucede… generalmente no hay vuelta atrás. Pero, de vuelta desde el banco nos tranquilizaban: “Son absolutamente falsos los rumores de problema de liquidez que circularon hoy en el mercado”…
*** Está todo bien, no vendan…. se anuncia desde oficinas de la compañía hasta los showman financieros…
El miércoles pasado, el nuevo CEO, Alan Schwartz decía en CNBC que la compañía tenía suficiente liquidez y que se sentía “tranquilo”. O no sabía, o mentía. Imputable por ambas actitudes. O por omisión. Viernes a la noche: ninguna institución financiera quería hacer negocios con BSC. No le aceptaban las garantías, ni siquiera de mejor calificación crediticia. Nadie quería saber nada con Bear. La Fed y JPMorgan acuerdan un salvataje de emergencia: la compañía reconoce que *no* puede hacer frente a los acreedores. Y el domingo, llega la muerte anunciada: JPMorgan (NYSE:JPM) anuncia que ha comprado Bear Stearns a US$ 2 por acción, determinando su valor en tan sólo US$ 230 millones: un 94% menos del valor de mercado del viernes, que era de US$ 3,5 mil millones, ó US$ 30 por acción.
El banco no puede controlar la corrida del mercado contra ellos y se ve obligado a tener que tomar una espantosa decisión: el declarar su quiebra o aceptar la violenta compra a US$ 2 por parte de JPM, quién asumiría sus pasivos, de ahí su precio que parece “bajo”. En realidad es un precio demasiado “alto” pagado por una compañía cuyo destino era la quiebra. Porque si nada pasaba el domingo… pasaría en la semana y a ese punto ya ni $2 lo salvaba…
Fueron presionados por el gobierno, según fuentes citadas en el Wall Street Journal: “El Gobierno dijo que tienen que hacer un trato hoy. Podemos no estar mañana para respaldarlos”.
Es claro, el apuro venía por el efecto dominó en las bolsas: la apertura asiática el domingo por la noche que contagiaría a Europa y posteriormente la debacle en el mercado norteamericano podía ser devastadora con rumores de quiebras masivas probablemente recordando los buenos años de 1929 y analistas mediáticos especulando con todo tipo de teorías ‘salvadoras’ . De todos modos, la pérdida asiática se dio en promedio 2% y en Europa una baja de 4%.
Wall Street bajaba ayer más de un 2% y terminaba recortando pérdidas, impulsada por la expectativa de un punto de baja por parte de la Fed en su tasa de referencia hoy.
“Todo por $2” se lee en negocios de venta de baratijas fabricadas en China. Y BSC valdría aún menos que una baratija china si no fuera porque la Fed financiará los activos menos líquidos de BSC como las acciones hipotecarias, que no pudieron vender, por US$ 30 mil millones. Si recordamos, el salvataje conjunto en 1998 por parte de la Fed y de bancos al fondo LTCM de los cracks Meriwether, y la dupla nóbel Merton y Scholes, fue de US$ 3,6 mil millones. La disposición de la Fed, el domingo a la noche, además de la baja de un cuarto de punto de la tasa de descuento, de ofrecer préstamos a los bancos de inversión por primera vez, equiparándolos a los bancos comerciales, marca de manera inequívoca el nerviosismo natural por proteger al resto de los bancos y esencialmente al sistema financiero de EEUU.
Los bancos están siendo castigados por sus malas decisiones de inversión. No tienen excusas: desde Goldman (NYSE:GS) al Citi (NYSE:C) han comprado basura hipotecaria. Es lógico y saludable que los ahorristas asustados por estas malas inversiones de esos bancos, vendan sus acciones o cierren sus cuentas en ellos. Si hubieran permanecido con acciones de la compañía, como sugería el mediático de inmejorable clase y estilo, el gurú de los junior traders, Jim Cramer, el martes pasado, en que BSC valía US$ 64: “Bear está BIEN. ¡NO SAQUEN LA PLATA DE AHÍ ! ES ESTUPIDO HACERLO ! NO-ES-UN-BANCO-QUE-ESTE-EN-PROBLEMAS…” hoy se hubieran quedado con la manija de la bolsa en la mano y el sistema financiero le hubiera llevado la cartera completa.
Ayer, Cramer en CNBC, y ante la pregunta de la periodista sobre sus dichos defendiendo a BSC la semana pasada: “Y qué querían que dijera? ¿Vendan Bear? ¿Generar una corrida? Además, siempre va a estar la Fed para salvar al sistema”.
Es que, siempre está el salvador de última instancia que protegerá al sistema, si bien no a los individuos, como está pasando con la desprotección a aquellos con ejecuciones hipotecarias, o con los tenedores de acciones de Bear.
*** “La Fed, según una persona con conocimiento del tema, no se preocupaba demasiado por los tenedores accionarios y trataba de prevenir una declaración de bancarrota que podría haber enviado ondas expansivas a través de los mercados”, según el Wall Street Journal.
¿Lehman Brothers (NYSE:LEH) el próximo? Todo tipo de rumores acechaban a la compañía, llegando a bajar un 50% para luego terminar con *sólo* (dadas las circusntancias) un 19% de merma. Según el WSJ: “LEH es más grande y diversificado que Bear. Tiene casi US$ 700 mil millones en activos al fin de noviembre. Si bien es muy activo en el mercado hipotecario, LEH depende menos del sector. LEH también argumenta que aprendió de su crisis anterior de 1998, y tiene una estructura más estable de financiamiento que otros competidores. Tiene US$ 35 mil millones cash, lo suficiente para cubrir toda su deuda de corto plazo. La Fed ofreció préstamos a bancos de inversión durante el fin de semana, válvula de seguridad que Bear no tuvo. Y hoy reportan resultados del primer trimestre, lo que facilitará clarificar dónde se ubican financieramente.”
El sistema financiero estadounidense claramente beneficia a las instituciones; el inversor no tiene protección: los bancos son los dueños de las acciones que usted posee, y en caso de corrida bancaria, son las grandes instituciones a las que se auxilia, más que a los inversores individuales. Es difícil defenderse, pero no imposible si toma ciertos recaudos.
Cómo mantener su inversión segura: Los inversores con cuentas en bancos de inversión en EEUU se están preguntando si sus cuentas y ahorros están en riesgo. Cuando un corredor de bolsa en EEUU cierra, la SIPC (Securities Investor Protection Corp), que es el órgano regulador creado por el Congreso de Estados Unidos en 1970, cubre hasta un monto de US$ 500.000 por cuenta en caso de activos robados o quiebra del corredor. Muchos coredores también ofrecen un seguro de cobertura extra. Por eso, es recomendable informarse acerca de si el corredor está asegurado por SIPC y cuál es el alcance de la cobertura individual que provee ese corredor.
Pero cuidado: el leverage o dinero que el corredor pudiera haberle extendido para operaciones apalancadas, o con “margin” puede ser inmediatamente llamado a reponerse ante un eventual quiebre de la compañía. Y ahi sí, las pérdidas son responsabilidad directa del inversor.
En caso del efectivo remanente en la cuenta, es asegurado hasta US$ 100.000 por la FDIC (Federal Deposit Insurance Corp)
Por supuesto que no hay cobertura ni salvataje para quienes posean acciones de la compañía caída en desgracia.
Pero hay otro detalle: la titularidad de las acciones que usted compra no es suya, sino del corredor a través de quien efectuó la operación. ¿Qué puede hacer? Solicitar a su corredor la custodia de sus tenencias accionarias en bancos depositarios, y que sus títulos se depositen allí, o sean registrados allí bajo forma de ‘custody o trust-type account’. En ese caso, la quiebra de su corredor de bolsa, no se llevará consigo sus acciones.
BSC cerró en US$ 4,81, un 84% de baja. GS cayó un 4%, MER 5%, C un 6% y JPM subió un 10%. ¿Cómo no iba a subir en tal proporción y contra todo mercado si la Fed está prácticamente asumiendo todo el riesgo?
El sistema financiero estadounidense está roto. La Fed deberá seguir su política monetarista, imprimiendo papel, salvando lo insalvable, colapsando el dólar y produciendo los confites que, dentro de algunos meses, caerán en el sistema como lluvia inflacionaria.
Hasta el próximo capítulo…
Paola Pecora
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Nota de la Editora: la Fed hará todo lo que esté a su alcance y más para salvar al sistema financiero estadounidense. Mientras tanto, la ralentización, o ya recesión, sigue penetrando en la economía. Horacio me acaba de recordar a alguien que brilla por su ausencia… el FMI… Me pueden enviar sus comentarios a: paola@moneyweekes.com
Cayó Bear Stearns…¿Habrá más Bancos en la Lista?
Por Horacio Pozzo
Después de lo ocurrido en estas últimas jornadas, no me quedan dudas de que me encontraba en la dirección correcta acerca de la gravedad de esta crisis, pero sinceramente nunca imaginé que la misma fuera de tal magnitud. Tampoco me animo a decir hasta dónde puede llegar.
Si en agosto del 2007 (¡¡hace sólo siete meses atrás!!), hubiera intentado comprar con US$ 2 una acción de Bear Stearns (NYSE: BSC), ni más ni menos que el quinto banco de inversión de los EE.UU., quizás se me hubieran echado a reír, ya que el papel cotizaba en esos momentos, por encima de los US$ 110. Pero esto que parece una situación inimaginable, el domingo se convirtió en una realidad y con tan sólo US$ 236 millones, el JP Morgan pudo quedarse con esta institución. Realmente una ganga, ya que con ese dinero no se pueden comprar ni los activos físicos del Bear Stearn (su edificio central, ubicado en la avenida Madison está valuado en US$ 1.200).
Bear Stearns no es una institución más. Con 85 años de existencia, supo sobrevivir a la Gran Depresión cuando contaba con unos pocos años de vida, por lo que este desenlace resultó inesperado y aleccionador: a veces no sirven de mucho la trayectoria y el tamaño… Y con esto, también queda en claro que la gente de S&P estaba bastante equivocada en suponer que lo peor de la crisis había pasado…
La gravedad de la situación hizo que Ben Bernanke decida el pasado domingo una reducción de la tasa de préstamos a los bancos de 3,5% a 3,25% e incrementó de 30 a 90 días la ventanilla de liquidez. Y no sólo eso ha hecho Bernanke en los últimos días para sostener al sistema financiero: la ayuda que le diera a Bear Stearns a través del JP Morgan (aunque no lograra los resultados esperados), fue un hecho inédito y mostró la decisión del titular de la Fed de sostener al sistema financiero ya que, al no ser Bear Stearns un banco comercial, no podía recibir asistencia directa de la Fed. Por eso es que recurrió al JP Morgan, para actuar como conducto, para llevar a cabo esta operación.
Está claro que a esta altura de la crisis, la Fed se conforma con evitar que surjan nuevas complicaciones en las entidades del sistema financiero. A ello apuntará hoy seguramente cuando decida en cuánto recortará sus tasas. A un lejano segundo plano quedó la expectativa de reactivar el canal crediticio para darle impulso a la economía. Con la recesión ya instalada (creo que sólo falta que se la reconozca), al mundo financiero le queda el consuelo de que la Fed hará hasta lo imposible por evitar que aparezcan en el horizonte nuevos Bear Stearns.
Y en lo referente a las señales de la economía estadounidense, ayer el índice de la actividad manufacturera en el estado de New York (el índice “Empire State”), alcanzó su mínimo histórico desde que fue lanzado en julio de 2001… ¡Qué le hace una mancha más al tigre (de la recesión)!
Esta crisis está golpeando duramente a las familias norteamericanas… Pero ¿Qué tan grave puede ser esta crisis hipotecaria? Lo suficientemente como para que en EE.UU. varias familias decidan incendiar (si, ¡incendiar!), sus propias viviendas para poder cobrar el seguro y así pagar sus deudas a los bancos…
Ah! Y todavía no se ha concretado el plan de estímulo fiscal…parece que llegará un poco tarde…
No creo, a esta altura de las circunstancias, para saber que la crisis financiera es “cada vez más seria”, tengamos que esperar que lo diga el titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, pero eso fue lo que dijo. Como nos tiene acostumbrado el FMI, sus funciones se limitan a relatar lo que viene sucediendo…bastante pobre en un contexto donde se hace cada vez más necesario contar con organismos supranacionales que brinden soluciones y ayuden a coordinar las políticas económicas entre los países.
Pensando en lo ocurrido con Bear Stearns… Lo primero que me pregunto es: ¿Habrá otras entidades en igual situación? Quien sabe, por lo pronto ayer los mercados se hacían esta misma pregunta y no faltaron los rumores que pusieron los nervios de punta en los inversores que se desprendían de los papeles de las entidades financieras como si estuvieran con algún tipo de virus. Y realmente parecía que sí, que tenían el virus contagiado por Bear Stearns.
Ayer el temor principal recaía sobre Lehman Brothers (¡cuyo papel había llegado a caer hasta un 50%!), pero afortunadamente pudo resistir la embestida. También sufrieron las consecuencias del pesimismo generalizado otras entidades tanto americanas como europeas, como Morgan Stanley, UBS (¡con el mayor desplome en los últimos 11 años!), Société Générale, por mencionar sólo algunas…
El riesgo de la situación actual reside en el tan temido (y observado ayer en parte), “efecto contagio” que se puede desencadenar luego de lo ocurrido con Bear Stearns. La extensión y la magnitud de un posible efecto contagio en el resto de las instituciones financieras pueden acarrear consecuencias inimaginables no sólo para la economía estadounidense.
Afortunadamente hoy iniciamos la jornada con la noticia de que Goldman Sachs reportó una menor caída en las ganancias en relación a lo que se esperaba. Esta noticia, junto con la decisión que tome hoy la Fed pueden cambiar el humor del mercado, un mercado que ya sabe que el sistema financiero cuenta con una Reserva Federal decidida a todo por sostenerlo.
Pensando nuevamente en las familias norteamericanas, muchos son los costos que deben enfrentar por esta crisis: la economía ya ha entrado en recesión, se les cerró el mercado de crédito hipotecario y encima tendrán que cargar con las pérdidas que se asuman desde la Fed y el Tesoro…
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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