Por Horacio Pozzo
Nota de la Editora: Etapa complicada en mercados mundiales. Inflación en EEUU en niveles no vistos desde los 90s. La inflación en Europa más alta de lo tolerable. Bush pide un freno al precio del barril. Los commodities agrícolas por dinámica propia, completan el envión a la inflación que nadie quiere pagar. Me pueden enviar sus comentarios a: paola@moneyweekes.com
Buscando Buenas Noticias
Buenos Aires, Argentina
17 de enero de 2008
Ayer fue un día donde las malas noticias abundaron. Fue un día para no salir de casa. Pero lo peor del caso es que los próximos días no aparentan ser mejores que el de ayer.
Ayer, al encender mi notebook, noté que de repente la pantalla se puso totalmente negra. Es que no había sido una buena jornada para las bolsas asiáticas que registraron bajas generalizadas con el Nikkei cayendo por cuarta jornada consecutiva y tocando el mínimo en los últimos dos años (ayer cayó un 3,35 %). Lo que sucedió es que las malas perspectivas de la economía japonesa, sumada a la debilidad que se está observando en la economía americana y a las malas noticias del día previo sobre los resultados de bancos americanos como el Citigroup que arrojó un resultado negativo en el ultimo trimestre de 2007 de U$S 9.830 millones (la mayor pérdida de su historia), generaron un pesimismo generalizado.
No era la mejor forma de comenzar el día, pero lo que vendría después no iba a ser mejor. Es que desde EE.UU. se anunció que la tasa de inflación en el 2007 ascendió al 4,1 % (el nivel más alto desde 1990, cuando estaba en el poder George Bush padre). La noticia no era buena porque complicaba aún más el panorama para Bernanke que ahora va a tener que ponderar adecuadamente en qué medida privilegiará al sostenimiento del crecimiento económico por sobre la contención de la inflación.
El 4,1 % de aumento en los precios tiene como atenuante la gran incidencia en el mismo de los aumentos en el precio del petróleo y los alimentos. Sin embargo, la inflación “core” o núcleo (aquella que no considera las variaciones de los precios de la energía y los alimentos), cerró el año con un incremento del 2,4 %, con lo cual está claro que la inflación es un tema que no debe descuidar la Fed.
Y mientras la recesión económica se acerca y la inflación no cede, el iluso Bush le pide, según reflejaba el Financial Times, al rey de Arabia Saudita, que la OPEP aumente la producción de petróleo para frenar el alza en su precio… Algo que, imagino, podría hacer Abdalá a cambio de que la Fed suba las tasas para frenar la caída del dólar, porque en este contexto de un dólar cada vez más débil, los términos de intercambio de los países petroleros tienden a deteriorarse.
Por si todo lo anterior pareciera poco, en la Eurozona, la inflación cerró el 2007 en un 2,1 %, por encima del 2 % que el BCE tolera como máximo, con lo cual, se esfuman las esperanzas de una baja de tasas por parte del BCE, en medio de un contexto donde se percibe una desaceleración del crecimiento económico del bloque. Las bolsas europeas, obviamente frente a estas malas noticias cayeron en la jornada de ayer.
La debilidad del dólar frente al euro genera una complicación adicional para la Eurozona al afectar negativamente a la competitividad de las empresas de la región.
¿Y qué hay para Latinoamérica? Coincido en que la crisis financiera internacional afectará a Latinoamérica a través de los mercados de capitales y del comercio. Entiendo también, que determinados sectores productivos quedarán a salvo de dichos efectos negativos como por ejemplo, el sector productor de commodities agrícolas (soja, maíz y trigo), dada la fortaleza y dinámica de la demanda mundial por alimentos y biocombustibles. La situación es diferente en el caso de los metales tales como el cobre y el hierro, en donde la desaceleración en el crecimiento mundial los afectará negativamente.
De todos modos, pienso que los efectos del contexto internacional sobre Latinoamérica no impedirán que la región continúe consolidando su crecimiento económico.
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo
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