Por Paola Pecora
La ola política que se levantó en Latinoamérica, una vez que Hugo Chávez salió ileso del intento de golpe de estado en el 2002, y que más bien lo fortaleció, con la asesoría del G2 cubano, ha diseminado la región en áreas ideológicas de diferente corte. Socialismo y capitalismo, por ahora. En algunos casos utilizando ambos conceptos ideológicos para sacar provecho según la conveniencia, casos Argentina, Brasil y Uruguay que le sonríen al “imperio” pero también comulgan con el plan “socialista bolivariano”, dependiendo de qué ofrece cada quien en el momento. Vemos a Lula con un “palante y patrás” con el “imperio” pero también hablando de socialismo, según como asome el escenario. Por ejemplo, el socialismo bolivariano, y por favor no me pregunten qué es eso, le ofreció a Brasil toda la infraestructura de construcciones que tiene proyectado Venezuela, entre ésas el puente sobre el río Orinoco, el cual es construido con tecnología de empresas brasileras cercanas al presidente Lula, pero también Lula le sonríe al “imperio” cuando fué recibido por Bush en Camp David, un lugar especial. Muy pocos presidentes del mundo son recibidos en la residencia presidencial de los Estados Unidos; apenas los personajes más destacados y en circunstancias ciertamente especiales por Bush. La cita ya estaba fijada cuando Bush emprendió su reciente gira latinoamericana por Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México. Esa gira representó, ciertamente, una inflexión en las relaciones entre Estados Unidos y Brasil focalizadas por ahora en el etanol. Pero fue mucho más que eso: un anticipo de lo que puede venir, del clima instalado en la región que supone una inflexión de larga duración.
Las actitudes de gobiernos de izquierda como el de Lula y el de Tabaré Vázquez hacia el gobierno de Bush, le están dando aire a las derechas del continente que cada vez piden más y están ahora en condiciones de tomarse la revancha del fracaso del ALCA en la Cumbre de Mar del Plata de noviembre de 2005. Que es esa la orientación adoptada se desprende también de las afirmaciones del canciller brasileño, Celso Amorim, al indicar que “precisamos un acuerdo Mercosur-Estados Unidos” en base a “acuerdos bilaterales tomando como modelo el del etanol”.
Tabaré Váquez fue en la misma dirección cuando le dijo a Bush que “apostamos a un proceso de integración abierta” y ahora defiende que “desde Tierra del Fuego hasta Alaska tiene que ser un solo continente”. Fuera de dudas, pareciera que el espíritu de Mar del Plata quedó atrás y ahora estamos en un nuevo tiempo histórico. ¿Cómo habrá de ser este tiempo? aún no lo sabemos, pero pienso que el “grupo Chavez” (llámese Evo, Correa, Ortega, Raúl Castro y “papá” Chávez) tendrán que moverse y poner toda la carne sobre la parrilla si quieren mantener la idea de establecer hegemonía en la región con el cuento del “socialismo bolivariano” y tendrá (Chávez) que comprometer hasta la última gota de petróleo para mantener las apetencias del grupo que sonríe para ambos lados (Argentina, Brasil y Uruguay). Es una pelea pactada y veremos quien suelta más, o es Chávez con su abultada chequera de petrodólares o es el “imperio” con su plan, renovado quizás, del libre comercio que le da a los países amplias posibilidades de mercados con el aún coloso norteño. Se estima que la estrategia “imperialista” (me perdona que utilice el término “imperialista” pero es que Chávez lo utiliza y parece que cuando lo hace, de manera inconsciente, se llama el mismo “emperador bolivariano”, así que lo voy a utilizar en este artículo para referirme a los Estados Unidos) es mantener control sobre la región con la carta bajo la manga del libre comercio para los países del área.
Quería decir que si los acuerdos a que están llegando ahora Brasil y Estados Unidos, además de los que afanosamente busca Uruguay con el “imperio” son problemáticos en sí mismos porque podrían en un momento aislar a Venezuela y Cuba y debilitan los planes que parecen buscar Bolivia y Ecuador. O sea, ¿qué estamos viendo? el “imperio” se reorganiza y aprendió la lección de no descuidar el área y el “socialismo del siglo XXI” debe meter más dólares en estos países para sopesar alguna arremetida del “imperio”. Nota aparte, cuando me refiero “meter dólares”, no me refiero a lo que hizo el famoso “gordito americano-venezolano” que llevó a Buenos Aires, en un avión fletado por Enarsa, con ejecutivos de las petroleras argentina y venezolana, casi 800 mil dólares extraídos de Venezuela, quizás para alguna acción de caridad en algún convento de monjas en Buenos Aires, no me refiero a eso, me refiero a ofrecer “negocios” o propuestas, como la que le hizo a Tabaré de darle petróleo por el resto del siglo a Uruguay. Eso engolosina y hace cambiar de opinión a cualquier grupo político del área.
Sigue en el ambiente el movimiento de piezas de ajedrez, todo estimulado por las apetencias económicas de las multinacionales y “neo-empresarios” que han surgido de los movimientos “izquierdosos” trasnochados y enmarañados por largos años pero resurgidos con la chequera de Chávez y que actualmente están cobrando vigencia y pareciera que avanzan estimulados por las ofertas venezolanas. Como ya lo mencioné en artículos pasados, también esperaremos acciones que se desatarán en los próximos meses, caso Venezuela al conseguir que se reforme la constitución el próximo diciembre (es bueno señalar que el 85% de los venezolanos aún ni conocen este proyecto y lo conocerán cuando se lo apliquen en la constitución ya reformada) con esta reforma el panorama internamente ayudará a consolidar el sistema que desea Chávez para su país y para Latinoamérica porque su proyecto es regional, más en ésta ultima (Latinoamérica) le va a salir caro porque ya hay fuerzas opositoras interesadas en reconquistar el sistema capitalista en la región, de hecho Bush no vino a pasear a cuando visitó a Lula y Tabaré. Hay tensión (estira y encoge en la incertidumbre) y las empresas multinacionales y los neo-empresarios socialistas esperan cual va a ser el sentido de dirección que se tome para actuar y colocar el dinero en negocios, mientras tanto, Chávez sigue cual “profeta” con su chequera en mano, adelantando terreno y convenciendo a presidentes y empresarios regionales de las “bondades” de la “igualdad” socialista. Las grandes empresas listas para bailar al ritmo que les coloquen, ritmo capitalista o ritmo socialista, porque ésta ultima filosofía al final tiene toque “capitalista” por más que Hugo y su grupo quieran confundir y profetizar que todos seremos iguales en el continente de Bolívar y de San Martín.
Seguiremos escribiendo…
German Sánchez
Nota del Editor: Germán Sánchez realizó estudios en Norteamérica en Computer Information en University of Nevada y en FMU, Florida y programas avanzados en Cornell University, NY. Con larga trayectoria en la industria petrolera venezolana, así como con empresas americanas del sector petrolero. Consultor en áreas de planning, management, capital humano y desarrollo organizacional. Experto en la industria petrolera y sus derivaciones, escribe una columna mensual para MoneyWeek Edición Sudamericana.
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