Por Paola Pecora
De compras sin billetera.
Se habla mucho de liquidez. Preferiría llamarlo “iliquidez” de las empresas compradoras. ¡Compras ‘de aire’! Son como rifles de aire comprimido, donde el arma pasa a ser las instituciones financieras: sean bancos, brokers, fondos de pensión, hedge funds, aseguradoras.
El crédito ‘exprés’ fácil, barato, inmediato, heroico casi (dar sin mirar a quién… hoy pagando las consecuencias en el sector de hipotecas de riesgo) obliga prácticamente a comprarse unos a otros corporativa y compulsivamente.
Cuando se logran juntar: valuaciones lo suficientemente baratas, atributos estratégicos como buena participación de mercado y marca, dominación regional, tenemos la torta armada. ¿No falta nada? No. Ah, sí, bueno, el banco de inversión que asesorará y dirigirá la operación. ¿Y los fondos para adquirir esas empresas? ¿Para qué? No hace falta, si nadie paga nada. Quienes compran… ¿Qué tienen para perder siendo que compran con aire –ehhh digo… plata ajena? Obtener hoy financiación es tan fácil que los mismos prestamistas dan a elegir los métodos de pago: si en efectivo, más deuda… bonos, bonos basura (junk bonds). Más de la mitad de los bonos basura vendidos este año fueron usados para pagar compras apalancadas de compañías públicas por compañías privadas y fusiones y adquisiciones, según Barclays Capital. Asesores financieros de primer nivel en Davos comentaban que el “riesgo está subvaluado”. Es lo que mantiene las tasas tan bajas. Alguien debe y esa deuda es transformada en activo que será comprado por una tercera persona, lo que se reduce a: fondos apalancados, activos apalancados, inversores apalancados. La deuda se multiplica al infinito, todo sube y Wall Street con ellos. La deuda es convertida en riqueza: es… la alquimia de la securitización.
Parece gracioso, hoy al menos. Mañana será un problema. Este festival apalancado (leverage) de compras cuasi diario al que estamos asistiendo, lo estaremos pronto padeciendo. ¿De dónde es que sale esta plata? Fondos privados de inversiones emiten deuda (bonos) y toman financiamiento como palanca por el cash que ponen sobre la mesa. Y gran parte de ese financiamiento corresponde a su vez a deuda del prestamista, originando un efecto dominó en caso que alguno no honre su deuda; algo catastrófico para el sistema. Deuda sobre deuda. Cuando el esquema Ponzi estalle y el riesgo sistémico que se temía ya no sea riesgo sino realidad, los 3600 millones que la Reserva Federal puso para salvar al sistema financiero estadounidense de una caída en dominó por las pérdidas del fondo Long Term Capital Management en 1998, no serán nada comparado con los 3.3 billones de dólares que se estima grandes compañías financieras de Wall Street financiaron en 2006. Pero esto no es lo grave: sino el capital real desembolsado: apenas $130 mil millones.Y que continúa intensivamente en 2007. Más de 81 mil millones en adquisiciones este mes.¿Las claves a las que hay que estar atentos? El plasma. El Ipod. ¡Sí! el consumidor… y… el derrame de los defaults de las hipotecas de riesgo en la economía. En cuanto el gasto del consumidor baje en Estados Unidos, la inversión extranjera comenzará a mermar…La responsabilidad de repago de esa deuda es ni más ni menos que del consumidor. Si el consumidor -que es el motor energético que impulsa la economía- decae… con él las ventas minoristas… seguidas por las mayoristas… la demanda agregada… aumentarán los inventarios… las empresas que compraron apalancadas seguirán pagando con deuda y así sucesivamente hasta llegar al fin de la cadena… las instituciones financieras donde se origina este esquema Ponzi: los bancos. ¿Quiénes caían si LTCM caía sin red? Los bancos…¿Quiénes cayeron en pérdida cuando la caída del hedge fund Amaranth en 2006?
Target, Wal-Mart, Macy’s, Sears, Costco reportando malos resultados para el mes de abril. Ok, confabularon algunas causas para que marzo fuera un buen mes para este sector como ventas de Pascua ingresando en este período, muy buenas ventas en general, que deprimieron la medición de abril, agregándole también el mal tiempo. Pero aún así… que las ventas de las cadenas minoristas caigan un 2.4% en abril siendo ésta la mayor caída desde la medición inicial en 1970 es como… para preocuparse, por más que Wall Street pretenda festejar todos los días con este boom de fusiones, adquisiciones, compras, recompras, securitización y apalancamiento.
Cuando el ciclo del crédito se vuelva negativo y la economía vaya hacia una recesión, una gran cantidad de créditos caerán en picada más rápido que en el pasado defaulteando en cadena con el riesgo sistémico implícito en la economía. Si a esto le sumamos la debacle de la tragedia subprime, si es que no logra ser contenida como hasta ahora, los ingredientes para una catástrofe -en estado larvático aún- están sobre la mesa. Sin embargo, las valuaciones permanecen bajas: el S&P500 está operándose alrededor de 17 veces las ganancias para 2008, hay muchas compañías aún que pueden ser compradas o fusionadas, no hay riesgos de suba de tasas al menos hasta la última parte del año, la Fed sigue inyectando liquidez en el sistema por temor al riesgo subprime.
Esta fiesta sigue… por más que Bernanke nos alerte, el pasado 17 de mayo: “Insto a los bancos a evaluar de cerca los riesgos que están tomando, no sólo en un contexto de alta liquidez y entorno financiero benigno, sino en uno que sería menos líquido y menos benigno. Creemos que es muy importante para los bancos estar muy alertas de los riesgos asociados de trabajar con firmas de capital privado.”Es lógico su temor: estas compañías suelen apalancarse fuertemente para comprar compañías que cotizan en bolsa y luego son retiradas de cotización, garantizando la deuda contra activos de la nueva compañía. Luego que reestructuran, revenden la compañía muchas veces cargada de deudas. El miedo del Presidente de la Reserva Federal es el hecho de que las compañías privadas son menos transparentes que las cotizantes… y por todo lo enumerado arriba… tiene mucha razón.
Hasta la Próxima.
Paola Pecora
May 29th, 2007
China, Economía, Estados Unidos, Macroeconomía, Mercado Inmobiliario
Por Paola Pecora
Estados Unidos envía rocas a China… con valor agregado: mutan de color según los continentes…
Seguimos con las malas noticias que hacen subir al DJIA…
Caja en Pampa…
Morgan Stanley, anunciaba al mundo ayer que su economista en jefe (por 16 años), Stephen Roach dejaba Morgan Stanley NY para trasladarse como presidente de MS a Hong Kong.
A ese mismo mundo que hace un año el economista le decía que China se dirigía inequívocamente hacia la desaceleración económica. Recuerdo cuando en Mayo de 2006 y desde la pantalla del televisor gigante de mi amigo en Nueva Jersey (el que no cuenta con uno de tal tamaño en Estados Unidos es un marginal e inadaptado a sus costumbres) Roach movía la cabeza de un lado a otro preanunciando la gran catástrofe: el precio de los commodities bajarían porque el gigante (si, el gasto energético del televisor sería también menor) se precipitaba hacia un enfriamiento que enlentecería el crecimiento mundial… nos mirábamos con mi amigo y sujetábamos a nuestros asientos… él sonriente imaginando los ingredientes para el Chicken Satay with Peanut Dipping Sauce en su restaurant costando mucho menos y yo un poco inquieta preguntándome sin mencionárselo (¡¡¡ cómo explicarle!!) que los ingresos por retenciones a exportaciones se reducirían y la Argentina debería, una vez más, buscar otra creatividad contable que le otorgue un margen suficiente para financiar gastos sociales. Cómo explicarle algo así a mi amigo en un país en que la política económica aplicada es inversa: subsidiar a los productores de materias primas. Cuando en Argentina se subsidia a los colectivos y a los políticos.
Con mi amigo no volví a hablar desde entonces. Creo que no me perdona la corta alegría que le provocase la aseveración de Roach -a quien yo le presentara como un muy popular y mediático economista en jefe de una importante institución financiera allí- adjuntada a mi explicación de que una menor demanda china impulsaría los commodities a la baja y al final de la cadena su pollo bajaría de precio, con lo cual podría ver aumentada su rentabilidad en su restaurant. Lo que no le dije fue que este señor ha sido más de una vez tildado en el medio financiero como ‘contrary indicator’. Probablemente tampoco hubiera entendido y me hubiera dicho que toda esta gente que –obligadamente- escucho yo, es muy poco creíble.
“China desacelerará, y eso es un gran problema”, anunciaba en Forbes el economista en octubre de 2006. A fines de 2004 Roach afirmaba que “Estados Unidos tenía no más de un 10% de chance de evitar un Armageddon económico”. Desde el 2004 al 2006, el crecimiento anual ha sido 3.9% - 3,2% - 3,3%. Su anteúltimo pronóstico a comienzos del año pasado: que la economía china reduciría su crecimiento de dos dígitos debido a una disminución en el gasto de gobierno y débiles exportaciones a EEUU. En 2006, las exportaciones de EEUU a China sumaron 55 mil millones de dólares (+31,7% respecto de 2005) según el Portal de Exportaciones de EEUU. ¿El crecimiento chino? 10,4% en 2005; 10,7% en 2006 y un abismado 11,1% para el primer trimestre de 2007.
Ha cambiado de parecer, parece, antes de que sus pronósticos se cumplan y de pisar territorio chino. El Armageddon indicaría habérsele armado en su cabeza: “A pesar de que China e India afrontan dificultades estructurales, la perspectiva económica para ambos es brillante”, según un reportaje telefónico al economista, ayer. Y para Reuters: “China en una fascinante coyuntura…” ó “La región está creciendo tan rápidamente que tenemos que ver el modo más eficiente de desarrollar un buen sentido comercial administrando eficientemente los costos de nuestro compromiso.”
¿Será esto porque para entrar a las casas en China, hay que sacarse antes los zapatos?
¿Sonreírle a su prosperidad?
Y en WST seguimos con las malas noticias que no hacen mas que ayudar al mercado a volar. Temores inflacionarios de la mano de un petróleo en alza, la tragedia subprime en estado larval, oro en disparada alcista (ya se habla de un nivel de $1.000 a la vuelta de la esquina), expectativa de menores ganancias de empresas en estas semanas, las tapas de los diarios especializados nos recuerdan el “sell in May and go away” período de mayo a octubre en que el mercado tiene a bajar…
Una encuesta de UBS/Gallup en los primeros quince días de abril arrojó un 54% de inversores que ven un enfriamiento en la economía de Estados Unidos (de 52% un mes antes). El optimismo inversor sobre los mercados financieros allí cayó por tercer mes en abril dando como razones un deterioro en el mercado inmobiliario y el incremento en el precio de la nafta. El índice de Optimismo Inversor cayó a 74% en abril, de 78% en marzo.
En fin. Estamos operando contra psicología de masas. Contra los temibles bulls que están bajistas. Pero sobre todo: dentro del mar de liquidez del que estamos rodeados. No hay signos de ‘credit crunch’ por las hipotecas en riesgo-arriesgadas ni de baja de tasas por ese factor. La economía estará ajustando sola, es la lectura que hacemos del por muchos deseado ‘Bernanke Put’. Esta burbuja de exceso de liquidez por deuda barata explotará en algún momento y una prolongada recesión la seguirá. Miles de millones de dólares se han evaporado en el sector hipotecario… ¿y quién está pagando eso? Alguien más comenzará a pagar en poco tiempo…
Mientras tanto en el mercado argentino… El Merval bajando hoy (1,09%) a 2.192,42 congestionando por 6ta rueda consecutiva en la zona de 2200.
La fuerte baja de Pampa (4.86%) a 2,74. Parece haber desarme de posiciones en busca de caja para entrar a la IPO de Edenor el miércoles. Volumen Merval 67,8 millones, de PAMP 19,1 millones. Casi todo Pampa.
Y antes de despedirme, Bill Bonner está en Argentina, y sus últimos escritos sobre su estadía en su estancia en Salta son imperdibles “Oh, dear reader. We are way ahead of the Peak Oil problem. Here in the middle of nowhere, we have installed a power system that uses not a drop of fossil fuel.”
http://www.dailyreckoning.com/Issues/2007/DR041307.html y http://www.dailyreckoning.com/Issues/2007/DR042007.html
Hasta la próxima.
Paola Pecora