Por Horacio Pozzo
Nota de la Editora: Pareciera que EEUU estuviera lanzando un S.O.S. al mundo: aumentar las demandas internas de los países para ayudar a mantener la solidez en sus economías en caso que el debilitamiento en EEUU se torne cada vez más evidente. Me pueden enviar sus comentarios a: paola@moneyweekes.com
Por la Crisis, EE.UU. le Pide Auxilio al Mundo Entero… ¿Lo Ayudarán?
Buenos Aires, Argentina
7 de febrero de 2008
Crisis, recesión y ayuda. Son las tres palabras que más he escuchado en las últimas semanas. Y a medida que van pasando los días, las palabras “recesión” y “ayuda” suenan con mayor insistencia.
Ya no hay forma de negar que los EE.UU. está, al menos, a las puertas de una recesión económica (si no ha ingresado ya). Tampoco queda lugar para imaginar que tanto los recortes de tasas de la Fed, como el famoso paquete de estímulo fiscal (que ayer fue frenado por los Republicanos en el Senado), puedan evitarlo.
No sólo los datos económicos en su mayoría, muestran a la economía en las puertas de una recesión, sino también se observa en un buen detalle que marca Jeff Cox: el triunfo en el Super Bowl de los Giants también es una señal de recesión ya que la última vez que lo habían ganado fue en 1990, justamente cuando EE.UU. entraba en recesión.
Es por eso que, luego del triunfo de los Giants, desde el gobierno de George Bush comenzaron lo gritos de auxilio.
El grito de auxilio del subsecretario del Tesoro de los EE.UU., David McCormick fue al mejor estilo de los vagabundos que piden limosnas en los subtes de Buenos Aires: “Habida cuenta de la debilidad del crecimiento en Estados Unidos, es particularmente importante que otras economías, grandes y pequeñas, avanzadas y emergentes, tomen medidas prudentes para reforzar el componente demanda de sus economías”.
¿Escucharán las principales economías mundiales el S.O.S. del Tío Sam? Por lo pronto, y en preparación para la reunión de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G-7, el ministro de finanzas japonés, Fukushiro Nukaga dijo: “Como presidente de la reunión, quiero abordar la posibilidad de una coordinación entre los miembros del G-7 para luchar contra los riesgos de una desaceleración económica general”. En dicha reunión se va a estudiar el deterioro de las perspectivas de la economía mundial, la evolución de las monedas y las respuestas regulatorias a la crisis financiera.
Pero no hay que tener muchas expectativas acerca de la reunión del G-7, porque es muy poco probable que se llegue a un acuerdo en los temas que se plantearan. De hecho, más allá de los buenos deseos de Fukushiro Nukaga, casi no existen posibilidades de que se avale un paquete de estímulo fiscal a nivel global. Tampoco parece probable que se avance en un acuerdo en temas regulatorios, incluso entre los países miembros de la UE (ya que el gobierno alemán está considerando un endurecimiento unilateral de las regulaciones bancarias).
Lo que queda entonces, es mantener las esperanzas en que en el día de hoy, en donde, tanto el BCE como el Banco de Inglaterra, deberán decidir si aceptan una reducción en sus tasas de referencia. La esperanza es mínima ya que no creo que ellos hagan algo para sostener a la actividad económica, dado que el mandato que recibieron es el de mantener la estabilidad de precios, aunque quizás pueda ser que consideren a la inminente recesión en EE.UU. y sus economías domésticos como elementos que debiliten a la demanda agregada y por ende, quiten presión sobre los precios.
Esta disyuntiva que enfrentan el BCE y el BOE no fue considerada por Bernanke que a la hora de decidir, seguramente pensó, (como una famosa frase de la ex ministro de economía de Argentina, Felisa Miceli): “es la inflación o la paz de los cementerios”.
Lo cierto es que parece ser que mientras EE.UU. está haciendo todo el gasto por evitar la recesión, el resto de los países esperan beneficiarse de las medidas adoptadas por el gobierno estadounidense, pero no muestran voluntad de querer colaborar con los esfuerzos estadounidenses para revertir la situación.
EE.UU. debe lograr reforzar su demanda agregada, así que, ante las oscuras perspectivas de su demanda interna es que está recurriendo a la demanda externa. Es por ello que queda claro que hoy más que nunca EE.UU. necesita que el resto de los países fortalezcan sus demandas internas para, de ese modo, generar un efecto derrame en la economía estadounidense y así suavizar los efectos de la crisis.
EE.UU. ya ha dado muestras de que esta dispuesto a asumir riesgos para superar el contexto recesivo, ahora queda por ver si el resto de las economías están dispuestas a hacer lo mismo. EE.UU. no puede solo en esta cruzada, por lo cual, de no lograr la colaboración del resto de los países, entonces deberán estar preparados para tiempos de vacas flacas.
Y mientras todo esto sucede, ayer se anunció un nuevo descubrimiento de yacimientos de petróleo: esta vez fue en Venezuela, en la faja petrolera del Orinoco. El descubrimiento fue realizado por la estatal argentina Enarsa en conjunto con la venezolana PDVSA y el yacimiento descubierto ronda los 450 a 500 millones de metros cúbicos de petróleo (esto es, 1,6 veces las reservas existentes en toda Argentina)… ¡¡A seguir cavando entonces!!
Nos encontraremos nuevamente mañana,
Horacio Pozzo