Por Paola Pecora

El VIX luego de tocar un máximo de 37.50 el jueves pasado, cerró en un nivel considerado límite en cuanto a alto, el nivel de 30, que, si recordamos lo dicho en notas pasadas es un nivel a partir del cual los participantes de mercado demuestran estar asustados e inquietos en un escenario de posible capitulación. La teoría contraria nos dice, y la historia ha demostrado que estos ‘spikes’ -tanto hacia arriba como hacia abajo- en las lecturas de volatilidad han sido seguidos por inicios de tendencias en los mercados. Porque la volatilidad es justamente lo contrario a una tendencia: es un movimiento errático, de grandes movimientos hacia ambos lados. Quien opera volatilidad no busca hacer diferencia dentro de la tendencia sino dentro del caos, de una ‘tendencia’ que podríamos llamar bidireccional.

Una estrategia defensiva ante un VIX alto es el call cubierto: es comprar acciones y al mismo tiempo lanzar calls sobre ellas, lo que equivale a un precio de entrada menor sobre esos papeles de la acción de la que que somos titulares. A medida que la volatilidad crece, los precios de las opciones aumentan también. Y las acciones más volátiles son obviamente las que tienen las opciones más caras. Por lo general los sectores que tienden a beneficiarse más en estos escenarios, son los más riesgosos como el tecnológico, energético, los más volátiles, con lo cual son convenientes para la estrategia anterior. Los sectores más moderados y estables (defensivos) para la economía como productos de primera necesidad o servicios públicos son los menos golpeados y por ende los menos convenientes para estrategias de este tipo. Porque es lógico que en períodos de incertidumbre, la gente pueda llegar a eliminar determinados consumos pero no los básicos. Lo que puede ser interesante es comprar acciones de estos sectores mientras hay nerviosismo y mantenerlas. Warren Buffett ha estado comprando Johnson & Johnson (NYSE: JNJ) en medio de esta volatilidad y mismo salió a decir la semana pasada en un reportaje en CNBC que estos momentos pueden ser buenos para posicionarse en el mercado. Pero tengamos en cuenta que Buffett es un jugador de largo plazo, con lo cual siempre es conveniente tener muy claros los períodos de inversión antes de escoger una determinada estategia. Muchos inversores terminan lamentándose por sus pérdidas muchas veces producto de su propia inconsistencia: se posicionan en determinadas inversiones de distinto plazo y cuando una de las dos va peor que la otra entonces cierran todo enceguecidos y frustrados, porque no fueron consistentes con los plazos de su inversión, ya que hay estrategias adecuadas para distintos plazos.

¿Cuáles son las opciones más sensibles a la volatilidad? Las ‘at the money’ (el strike o precio de ejercicio de la opción es igual al precio del suyacente). Y las menos afectadas serán las opciones ‘in the money’ (el strike está por debajo del precio de la acción) que cuanto más in the money estén, mayor será su valor intrínseco y por ende menor la volatilidad en ellas.

Una estrategia más agresiva en alta volatilidad es la de lanzar calls en descubierto. Esta estrategia funciona bien en picos de alta volatilidad (a partir de 40) permitiendo al lanzador permanecer con la prima al vencimiento (la opción expira sin valor ya que el valor de la acción es inferior al de la opción) o bien beneficiarse de una descompresión en el VIX que hará bajar la prima de la opción y podremos recomprarla con una ganancia.

Otra  estrategia puede ser la del spread vertical: comprar una opción in the money (menos sensible a la volatilidad) y vender una ‘at the money’ o ‘out of the money’ (el precio de la opción es igual o más alto que el del subyacente y más sensible a la volatilidad) que caerá con una baja en la volatilidad.

O por ejemplo comprar un straddle: compro un call y un put de misma base y misma expiración. Este escenario se beneficiará con fuertes movimientos en el subyacente cuando no se tiene idea de para qué lado el mercado girará. El precio de entrada será el costo de ambas primas (debit spread) y la ganancia se dará cuando el precio de la acción sea superior o inferior al precio de base de la opción menos las primas pagadas. Es decir, si el precio de la acción se mueve fuertemente hacia arriba o hacia abajo.

Hay otra opción que es directamente jugar con el VIX: los futuros y opciones sobre él. Es operar la volatilidad de la volatilidad. ¿Riesgoso? Sólo para expertos.

Paola Pecora

August 20th, 2007
Economía, Estados Unidos, Futuros Financieros, Macroeconomía, Opciones

Por Paola Pecora

1998. 45.74. ¿Esto les dice algo? Seguramente no. ¿Y si le agrego 4 letras? LTCM… Seguramente sí. Era el hedge fund creado por Meriwether, y los premios Nobel Merton y Scholes en 1994. Su operatoria consistía en arbitraje de renta fija, usando derivados con altísimo apalancamiento (leverage).

Luego de la crisis asiática de 1997 y el default ruso en 1998, el fondo colapsó y la Fed debió salir a rescatar a este fondo con 3600 millones de dólares para que no se creara un riesgo sistémico en el sistema financiero con caídas combinadas de varios bancos. Los spreads de crédito no son hoy tan amplios como en 1998. La situación financiera no reviste el peligro de la de entonces, en que la medición del VIX era de 45.74% (data CBOE), el mayor nivel en la historia. El Vix hoy está en niveles de 26%.

El VIX (CBOE Volatility Index, por sus siglas en inglés) es un índice con un rango de 0 a 100 que refleja la volatilidad esperada en el índice S&P 500 para los 30 días subsiguientes derivado de la volatilidad implícita de los precios de las opciones (en sus dos primeros vencimientos) del índice S&P 500 (SPX) que se operan en el Chicago Board Options Exchange y se lo conoce como ‘indicador de temor’ en los mercados. Un VIX de 12 significaría un movimiento esperado del índice en el rango de un 1% en los próximos 30 días (VIX de 12 dividido 12 meses). Tiende a caer cuando las acciones suben (pero no siempre es así) indicando que las turbulencias en el mercado están cediendo y viceversa. Es un indicador de sentimiento de mercado de primera mano porque en él se traduce el sentimiento de tanto inversores como operadores sobre el mercado en el momento.

Vamos al ejemplo práctico: 1433.06 fue el cierre del S&P500 el viernes. El del VIX fue de 25.16. Los participantes de mercado están anticipando un movimiento en el S&P500 en un rango del 2.10 % (25.16 dividido por 12) para los siguientes 30 días sobre 1433.06, es decir que el movimiento esperado para el S&P 500 en los 30 días siguientes estará entre 1403 y 1463. Sin embargo, eso no significa que el índice se moverá inevitablemente en ese rango, tengamos en cuenta que se actualiza constantemente de acuerdo a la volatilidad de las opciones del S&P500. Si fuera tan fácil… yo no estaría escribiendo esto y ustedes no me estarían leyendo… simplemente porque no habría mercado. Este se nutre de imperfecciones, ajustes y desajustes para existir. Y sus participantes arbitran para mantenerlo funcionando. Si todo funcionara prolijamente como los indicadores individuales indican, todos seguiríamos la mismas lecturas y no habría nadie que nos ofreciera el producto que pedimos ¡¡porque seríamos todos demandantes!! Afortunadamente no existe un indicador ni programa 100% efectivo que nos revele la marcha inequívoca del mercado. Y como no hay un sólo indicador que nos solucione nuestros miedos, expectativas y dudas inversoras es que hay que operar siempre con más de una herramienta predictora –la que sea que haya funcionado para nosotros en el pasado.

Si lo usamos como indicador contrarian, debemos saber que un VIX por debajo de 20 sugiere demasiada placidez y tranquilidad en los mercados, lo que puede leerse como indicador bear (bajista). Del mismo modo, una lectura alta por encima de 30, es visto como bullish (alcista), con participantes nerviosos y sangre en las calles. Por ejemplo las fuertes alzas en el VIX registradas durante los atentados de 2001 en EEUU, la crisis asiática y rusa, la caída de LTCM y la subida bastante rápida luego de esos impactos.

Según James Bianco, de Bianco Research, citado en el Wall Street Journal, “la volatilidad es usualmente un indicador de coincidencia. Cuando el mercado cae abruptamente la volatilidad sube fuertemente. En commodities u otros mercados sirve más como leading indicator (indicador predictivo). Los inversores deben preocuparse cuando la volatilidad es desproporcionada con respecto al movimiento en el mercado. Sería un signo de pánico.”
Y en estas últimas semanas estamos soportando una volatilidad muy alta, por encima de 20. Los volúmenes de transacciones son récord. El temor de que la corrección en el mercado de bienes raíces con los defaults en las tasas subprime se propague al resto del sector crediticio hipotecario y al resto de la economía, los fondos que colapsan ligados al sector, más las adquisiciones de empresas con fuertes niveles de apalancamiento, las caídas en los mercados accionarios que provocan reposiciones de garantías (margin calls) o ventas de posiciones para evitar estas últimas, en hedge funds fuertemente apalancados, y bancos que están solicitando mas garantías para respaldar sus préstamos, son todos ingredientes que agitan más los temores y provocan que hoy se tenga miedo al ‘miedo’ del mercado en general más que a un hecho económico coyuntural.

Estas alzas en la volatilidad están alimentadas por fuertes volúmenes en opciones. ¿Y dónde mejor para administrar ese riesgo? Qué implica hoy la volatilidad en mercados? ¿Quiénes se benefician con esta volatilidad? Muy especialmente, el Chicago Mercantile Exchange (NYSE y NASDAQ: CME), “Donde el mundo viene a manejar su riesgo” es el logo de la compañía. Hace un mes se fusionó con el CBOT (Chicago Board of Trade) creando así el mercado global más importante. El CME es el mayor y más diversificado mercado mundial y de más rapida expansión en cuanto a uso de derivados. Ofrece la más extensa gama de commodities operables, opera productos del NYMEX en su plataforma CME Globex, derivados sobre índices accionarios, es el mayor mercado regulado de monedas, opera derivados en renta fija, de tasas de interés, sobre bienes raíces y “climáticos”. Si bien la relación P/E de 30, es alto, consideramos que su potencial -visto el arsenal de productos operados y refugio contra el riesgo en períodos de alta volatilidad como éstos en mercados- es enorme. Además, luego de su fusión con el CBOT se puede permitir el aumento a discreción de comisiones. El volúmen operado en 2006 entre el CME y el CBOT ha sido de 2200 millones de contratos valuado en más de un billón de dólares. Su precio de cierre el viernes ha sido de $557.90. Compramos en esta zona con stop en $530-520.

La volatilidad no es más que el mercado remarcando el precio del riesgo. ‘The trend is your friend’ es la clásica frase de mercado. Remarquemos la frase y nos queda: ‘Volatility is your friend’. Operémosla.

Nos vemos pronto con más oportunidades volátiles y análisis,

Paola Pecora

August 7th, 2007
Economía, Estados Unidos, Futuros Financieros, Macroeconomía

Por Paola Pecora

Hay un viejo chiste que dice que el modo de amasar una pequeña fortuna en commodities es comenzar con una grande.

Muchos grandes traders de la historia se han fundido y creado fortunas más de una vez. Y justamente fundido por no aprender a controlar las ruines emociones. Pero fueron grandes, porque supieron -en su rol de traders- descubrirlas, reconocerlas y fundamentalmente anularlas. Quien decide sobre nuestras ganancias o pérdidas no es el mercado sino nosotros, nuestro approach al mismo. Cuantas veces escuchamos rigideces mentales bursátiles semejantes a: “el mercado está equivocado”, “esta acción no tendría que haber bajado sino subido”, “el mercado me aniquiló hoy”. Es como arriesgarnos a cruzar una barrera baja y esperar al tren que nos arrolle si no tenemos la capacidad mental suficiente para no paniquear y cruzar las vías sin paralizarnos al darnos cuenta del error. Enfrentar la debida acción: la equivocación dando lugar a su reparación inmediata (cerrar las posiciones de pérdida) contando con la aptitud mental necesaria para soportar el fracaso y la pérdida. La diferencia entre un buen y un mal trader será que el primero tomará esa acción como rutinaria, una más, un beneficio y al mismo tiempo una pérdida, pero acotada dentro de ese universo de 30-40 % de fracasos a los que toda operatoria en mercados obliga para un trader capacitado en manejo de herramientas secundarias (fundamentals, technicals, astrológicas, o lo que la imaginación dé) y el segundo no verá más que la frustración en esa operación puntual como la prolongación de su fracaso personal que lo ahogará en un océano dentro de un remolino de baja estima y pérdida de control personal.

Hay que estar muy atentos a otro aspecto: existen individuos que se sienten más cómodos dentro del fracaso porque es algo que pueden controlar, frente a un éxito que idealmente puede ser ilimitado. Es como el efecto de comprar o vender en descubierto una acción: mi ganancia puede ser ilimitada si sube, y mi pérdida limitada (menos de cero no puede bajar) si baja. El fracaso es manejable, controlable, alguien se puede boycotear para que el fracaso se instale en su vida. Basta tomar una sola decisión o proceder para cerrar una puerta. El éxito depende de muchos otros factores, no sólo de mi capacidad en buscarlo.  Y es ese boicot al éxito el que muchos individuos buscan para sentirse en control de sus vidas. Por eso, más que un curso de inversión y métodos de trading, recomiendo muchas veces una visita al terapeuta. Al igual que los gordos: éstos no necesitan de nutricionistas, sino de psicólogos para perder masa corporal.

Según narra Robert Koppel en “The Outer Game of Trading”, el ex presidente del Chicago Mercantile Exchange y fundador de los futuros financieros, Leo Melamed, se fundió tres veces, el trader de derivados y ex-Director del Chicago Board Options Exchange Tony Saliba (“Me dijeron al comienzo de mi carrera que mi primer pérdida sería mi mejor pérdida, y no lo entendí”), contempló suicidarse, Pat Arbor, ex director de CBOT se alejó por un año de éste… Y el “Plunge Boy”, el indiscutido gran shorteador de la historia, Jesse Livermore, perdió todo más de una vez y rehizo fortunas. Un hito en la historia de los mercados, el gran maestro de traders de todos los tiempos, aún para aquellos que nunca sintieron nombrarlo ni conocer su técnica y operatoria pero aplican la psicología que él bien supo reconocer y marcar.

El modo de reaccionar ante la adversidad, ante hechos inesperados, ante la presión, ante el éxito; la determinación de carácter, la disciplina, las grietas o fortalezas emocionales, la relación personal con el dinero, el manejo del riesgo, los alcances del ego, determinarán en gran medida nuestro éxito o fracaso en la operatoria de mercados.

No hay nada más devastador para un trader, especulador, que perder dinero operando. Pero hay algo que es aún peor: ganar frecuentemente. Esto último es mucho más riesgoso que encontrarse en pleno bear market tecnológico de 2000; oliendo tulipanes en 1937 ó gritando desde las ventanas de los ‘bucket shops’ en 1929 “¡vendan, vendan!”.

El escritor y filósofo suizo del siglo XIX, Henri-Frédéric Amiel pensaba acertadamente que el destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos. ¡Qué buena aseveración! Este buen hombre… ¿no habrá sido trader?

El catalizador de la destrucción de un trader, es muy recurrentemente el ego, según el trading coach Ray Kelly. Nos hace sentir omnipotentes, expertos, nos permite bajar la guardia y evaluar menos la viabilidad de las operaciones, evaluar menos el riesgo, la lógica, embriagarse con las mieles del ego es la peor experiencia que como trader se puede experimentar.

La mejor forma de acceder al éxito, al menos del lado psicológico en los mercados financieros es… perdiendo. La primer experiencia que se necesita para invertir es la de la pérdida, del fracaso, de la adversidad. Contar con una buena dosis de humildad, ya que los mercados sino nos humillarán. Muy frecuentemente.

Sobreviven los que se adaptan a la tendencia, no los que pretenden que la tendencia se adapte a ellos.

Pero lo vital, es ser psicológicamente “apto”, esa aptitud que exige todo mercado para operarlo exitosamente, es decir lograr desprenderse de las dos únicas cosas que llevan a la gloria o al fracaso al trader: la ambición y el miedo. Despojarse de esos viles sentimientos, estar “one step away”: sacarse la camiseta humana y ponerse la mecánica, la de la lógica, frente a la pantalla. Sin transpirar frente a un error, ni excitarse y endiosarse frente a un acierto. Es difícil. Pero lo único que nos mantiene y protege como traders. El resto es totalmente accesorio, el mercado siendo 80% psicología (propia) y 20% habilidad, técnica y conocimiento.

Un par de malos trades… y terminamos como telemarketers (vendiendo telefónicamente ‘exitosos’ métodos de trading, claro está).

Hasta la próxima.

Paola Pecora

April 12th, 2007
Futuros Financieros, Trading