Por Paola Pecora

En el último año los inversores que apostaron por los bonos argentinos han pasado por todas las emociones posibles. Desde el éxtasis de alcanzar precios máximos día tras día, a tener que verlos derrumbarse hasta el punto que las pizarras no mostraban cotización. Este, sin lugar a dudas, será un año difícil de olvidar para los títulos locales. Sin embargo, todavía no llegó a su fin. Hay una elección presidencial en el camino y las perspectivas no son las mejores.

Entre el 19 de enero y los primeros días de febrero los bonos argentinos que surgieron del canje de la deuda alcanzaron máximos históricos. El Discount (MAE: DICP), título que tiene vencimiento el 31/12/2033 paga un cupón de 5,83% más CER, es decir más inflación, estaba cotizando en $ 155,41. Los analistas más conservadores incluso sostenían que podría llegar a $ 175 siempre que la liquidez en los mercados continuase. La Argentina había vuelto a ser la mimada de los mercados.

Sin embargo, la primera piedra se cruzó en el camino: la intervención del INDEC. El 5 de febrero anunció una inflación para enero de 1,1%. Según los trabajadores del instituto de estadística el piso era de 1,8%. Esto provocó la inmediata reacción de los tenedores de estos papeles que salieron a venderlos a cualquier precio. En un día llegaron a perder hasta 7% mientras que los demás papeles de la región continuaban con su tendencia alcista.

La situación en el INDEC no se regularizó lo cual les puso un techo al precio de estos papeles. Sin embargo, continuaban con buen volumen de negocios y a precios interesantes. El Discount lograba mantenerse por encima de los $ 145.

Sin embargo, en julio, cuando se desató la crisis en el sector hipotecario norteamericano, los papeles argentinos fueron los que más bajaron de todos los emergentes. El Discount llegó a perder más de 30%.

¿Pero por que los bonos argentinos fueron los más castigados? Simple, el concepto de los inversores hacia la Argentina tuvo un giro de 180° en los primeros seis meses del año. A pesar de que los bonos recuperaron algo del terreno perdido durante lo peor de la crisis, los analistas locales e internacionales ya no consideran a estos títulos como una buena opción para formar sus carteras de inversiones. Además sostienen que están muy cerca de su techo actual y que deben cambiar varias cosas en el país como para que, por ejemplo, el Discount supere los $ 130.

¿Ayudarán las elecciones para revertir esta situación? Muy poco probable. Esto se debe a que parecería ser que los principales inversores no creen que quien sería electo como nuevo presidente, Cristina de Kirchner, hará algo para mejorar la situación institucional del país.

La plaza se cansó de los rumores de que en el INDEC se realizarán cambios para darle nuevamente credibilidad al índice de inflación. Saben que el gobierno gana más de lo que pierde con su mentira. En lo que va del año se calcula que las arcas del Estado se han ahorrado casi $ 12 mil millones de pago de intereses al disminuir el índice.

Además, el costo político tampoco parece ser demasiado importante. Esto lo sabe Cristina, que es Kirchner, y lo hace florear. Hace poco más de un mes ante un grupo de empresarios sostuvo sin titubear que cada punto de inflación representa más de u$s 400 millones que se debe pagar en deuda. Si leemos entre líneas esta declaración no dice otra cosa que: “vamos a seguir manipulando el índice por que nos ahorramos mucho dinero y de esta manera podemos seguir mintiendo que tenemos superávit financiero”.

Para peor, en su discurso de campaña, la candidata ha sostenido que quiere llevar el superávit fiscal al 4% del PBI. Esto debería haber sido una inyección de confianza para los tenedores de bonos. No lo fue. El constante deterioro que vienen mostrando las finanzas públicas en los últimos meses ya está siendo seguido muy de cerca en las principales mesas de dinero que saben que este objetivo es casi imposible.

Según cálculos privados, la Argentina deberá tener un superávit superior al 3% en los próximos 10 años para poder hacer frente al pago de la deuda. Este año se espera que esté por debajo de los 3%. Vale recordar que se han realizado varios artilugios para llegar a este número. Por ejemplo, se computaron como un ingreso corriente los traspasos de los ahorros en las AFJP´s al sistema de reparto, lo que equivaldría aproximadamente $ 8 mil millones. Este lógicamente no es ingreso corriente porque en el 2006 este ingreso no existió y tampoco existirá en el 2008. Artilugios de la Argentina progresista.

También preocupa lo que sucederá con la provisión de energía. A pesar de que los cortes llegaron por el momento a su fin, ningún especialista cree que el problema que azotó al país en junio esté solucionado. Muchos se preguntan qué hará el gobierno en el verano cuando la demanda vuelva a posicionarse en torno a los 18mil Kw. La solución de comprarles a los países vecinos no podrá perdurar por mucho tiempo, por el simple hecho de que a Bolivia cada vez se le hace más difícil exportar y Venezuela no continuará regalando su petróleo. Ante este panorama, los principales analistas de la city porteña ya descartan que en diciembre vuelvan los cortes eléctricos.

Todos estos frentes de batalla que debe enfrentar el gobierno, que para complicar aún más las cosas acusa a los mercados de querer desestabilizar al país, impide que los bonos argentinos vuelvan a brillar como a principios de año. El riesgo país está promediando los 400 puntos (en enero llegó a 182 unidades, incluso por debajo del de Brasil). Esto significa que los inversores tienen una perspectiva similar para la Argentina que la que tienen para Venezuela, impulsora del socialismo del siglo XXI.

Así, los informes que se leen en las mesas de dinero recomiendan compras a muy corto plazo para los títulos. Además dejaron de recomendar los de más largo plazo y se vuelcan a los de mediano como el Bogar 2018 (MAE: NF18).

Para el Discount, que algunos esperaban que cerrase el año por encima de los $ 175, sería un éxito si finaliza en $ 145. Por su parte, su homólogo en dólares tampoco tiene buenos augurios. A pesar de que no es afectado por la medición del INDEC, la señal de falta de honestidad por parte del país hace que tenga el mismo efecto: camino ascendente muy limitado.

Para que los bonos argentinos puedan recuperar sus valores históricos tendrá que suceder algo nunca antes visto en la Argentina: un gobierno que asuma sus responsabilidades y planifique a largo plazo, es decir mirar más allá de los 4 años que le toca gobernar.

Si este fuese el caso, y Cristina de Kirchner sincera el INDEC, asume que existen serios problemas energéticos y empieza a enfrentarlos con el profesionalismo debido reduciendo así y de una vez por todas el exceso del gasto público, los bonos empezarán a recuperar terreno.

A pesar del daño en la imagen que sufrieron los bonos, los inversores volverán a confiar. La recuperación no será inmediata. Tendrá que pasar agua debajo del puente para que los inversores se sientan cómodos hacia el país, como en enero pasado. Y tendrá que ayudar el contexto internacional.

Si esto llega a suceder no sería extraño ver al Discount nuevamente en valores de $ 160 y al Par en torno a los $ 60. El Bogar volvería a ser la puerta de entrada de capitales frescos. Esto suena a una utopía y seguramente lo será. Sin embargo, la historia financiera no ha dejado de sorprendernos ¿o acaso alguien esperaba una recuperación tan rápida de los mercados luego de la crisis en los EE.UU.?

 

Patricio Hernán Cancelmo

Nota del Editor: Futuro economista de la Universidad Católica Argentina, Patricio se desempeña como periodista económico. Realizó varios cursos sobre mercados de capitales tanto en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires como en Sociedades de Bolsas. Sus campos de interés son los relacionados a los mercados financieros y la política monetaria.

October 10th, 2007
Argentina, Macroeconomía, Política y Mercados, Renta Fija