Por German Sanchez
Nota de la Editora: Germán desde Venezuela hoy nos cuenta sobre la avanzada china en la región, y especialmente en Venezuela, país que le es ideológicamente afín al gigante, y al que han prometido inversiones en el orden de los U$S 4000 millones para explotar la Franja del Orinoco. Pero China no hace su ingreso sólo en Venezuela… Me pueden enviar sus comentarios a: paola@moneyweekes.com
(Quisiera hoy agradecer públicamente a todos aquéllos que nos han enviado sus comentarios, sugerencias, inquietudes, y reconocimiento: ¡muchas gracias!)
China, otro actor en América Latina
Caracas, Venezuela,
2 de febrero de 2008
Muy a pesar del elemento distancia entre regiones, los chinos se las están jugando todas para convertirse en aliados comerciales en Sudamérica, quizás no con el mismo ímpetu que lo están haciendo los rusos, pero sí con muchas probabilidades de ser actores fundamentales en el panorama económico del área, especialmente en el petróleo y últimamente en comunicaciones. Prácticamente es una “necesidad” para los asiáticos debido a su crítica demanda de energía que hace que el gigante emergente mueva sus tentáculos a todas direcciones en búsqueda de la “subsistencia”.
El rápido crecimiento de China, un 9.1% como promedio anual durante la última década, se sustentará si logra mantener el consumo energético actual y eso hace que las importaciones vayan en aumento. Hay demasiada competencia mundial y China está tratando de obtener clientes que le suministren energía en el mediano y largo plazo, de manera segura y confiable. Esto implica ir más allá de los vendedores tradicionales de Asia y Medio Oriente y buscar alianzas con proveedores potenciales en África y América Latina y para ello los asiáticos se movilizan en la zona, aún sabiendo que muchos países del área, salvo Venezuela, Bolivia y Ecuador que tienen simpatías ideológicas con los chinos, solo mantendrán relaciones de tipo comercial.
En el caso de Venezuela, los chinos están cómodos, ya que las simpatías de Chávez con los chinos y su animadversión hacia lo que es “capitalismo salvaje” le están dando carta blanca para que los asiáticos desarrollen sus intenciones de tomar control en materia económica en Venezuela, muy a pesar de que a los chinos se los tilda de “no ser buena paga” en el sector economía y también muy acostumbrados a llevar sus trabajadores a cada uno de los países donde despliegan sus negocios, a excepción de Brasil, que tiene leyes que restringen la mano de obra externa. La relación de China con Venezuela es la más sólida que tiene en América Latina.
Además de los U$S 1.500 millones prometidos a Venezuela, la alianza estratégica para explotar la franja del Orinoco podría requerir inversiones adicionales de U$S 4.000 millones, lo que convertiría a Venezuela en la principal receptora de inversión china en la región. Ojala paguen lo prometido, y no se conviertan en lo que se han convertido muchos países latinoamericanos, hacer negocios con el gobierno venezolano dónde los sistemas de pago no se cumplen y si se cumplen, lo hacen con “cómodas y olvidadizas cuotas”. Y a pesar de compartir la retórica socialista de Chávez o simular hacerlo, China ha sido incapaz de ofrecer apoyo concreto a las iniciativas internacionales de Venezuela. En 2006 Chávez emprendió una campaña para obtener uno de los puestos no permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), pero China se negó a involucrarse en la disputa entre Estados Unidos y Venezuela. En un ámbito más amplio, China se opuso a las propuestas promovidas por Brasil, Alemania, India y Japón para reformar la ONU, a pesar de que previamente había ofrecido respaldar las aspiraciones de Brasil a ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad.
La política de China hacia América Latina es esencialmente pragmática, está dispuesta a utilizar la retórica socialista si ello es necesario para obtener contratos, pero no firma contratos con base en afinidades ideológicas. Igualmente pragmático es su enfoque sobre la posible triangulación de relaciones con Estados Unidos y América Latina.
China tiene bien clara la hegemonía norteamericana en la región, mas sin embargo penetra paulatinamente en el mercado petrolero sudamericano a través de Venezuela, Bolivia y quizás Ecuador de la mano de la retórica socialista y eso lo sabe EEUU, pero permanece tranquilo. Hay muchos factores que hacen que EEUU se mantenga paciente, en términos puramente estratégicos, la distancia entre China y América Latina significa que el país asiático sería incapaz de defender sus rutas de suministro en caso de un eventual conflicto global. Los proveedores latinoamericanos serían los primeros sacrificados y China se concentraría en defender sus fuentes de suministro más cercanas, por lo que viéndolo desde ese punto de vista, podemos inferir que los asiáticos están en América Latina en su búsqueda de nuevos mercados, pero están claros de los factores geopolíticos que acarrea esa intención.
No solamente los asiáticos orientan sus baterías en el sector petrolero sino que también están inmersos en el negocio de las telecomunicaciones con países del área, tal es la situación con Venezuela, su mayor receptor de inversiones. Venezuela lanzará este año su primer satélite de fabricación china y de igual manera Brasil esta construyendo su tercer satélite asiático. Hay razones de peso, que hacen que los chinos acaparen el mercado del ramo satelital, una de ellas es el costo comparado con otos países que ofertaron y la tecnología, que aunque dudemos de la misma, ha resultado ser de primer orden.
En mi opinión muy personal, una “China con tendencia capitalista” hace negocios en una “Venezuela socialista” y mientras los inversionistas occidentales le sacan el cuerpo al gobierno bolivariano, los empresarios asiáticos le hacen el juego a su retórica y ofrecen celulares, computadoras, casas, ferrocarriles y hasta satélites. Sea como sea, los chinos despliegan en la región todos sus esfuerzos para abarcar el mayor mercado, aún entendiendo que esta zona es “territorio norteamericano” en materia de economía y de geopolítica, y así Chávez, Evo y Correa digan que no lo es, lo seguirá siendo, porque EEUU es el “cliente natural” de la región. China está muy alejada geográficamente y sólo trata de extender uno de sus tentáculos para su propia subsistencia. Vuelvo a insistir y lo comenté en artículos anteriores, la clave esta en la diplomacia internacional, y la forma como ésta se maneja en territorio latinoamericano, sino pregunten a Vladimir Putin y su avanzada en la región.
Nos reencontraremos pronto…
Germán Sánchez
March 5th, 2008 at 2:56 pm
Muy interesante este articulo, anteriormente no habia leido en esta pagina.
Felicitaciones al Autor.
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Carlos Yanez