Por Horacio Pozzo
Nota de la Editora: Un nuevo escenario de debate macroeconómico se está planteando en estos días en Estados Unidos: parece que las inyecciones masivas de liquidez no proveen los resultados esperados y un nuevo plan fiscal estaría en marcha para reactivar la demanda interna. Lawrence Summers apoya esta política, Horacio a medias. ¿Y Latinoamérica? Veamos…
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Buenos Aires, Argentina
10 de enero de 2008
El Dr. Bush Quiere Probar con un Nuevo Remedio
Es común ver que cuando una persona se enferma recurra al médico (a veces cuesta un poco tomar la decisión), y el médico seguramente le indica cuál es su mal y qué remedio debe tomar para curarlo. Y cuando a pesar de seguir los consejos del médico, el mal persiste, entonces es común que el enfermo recurra a un nuevo profesional para ver si este acierta con la solución.
Esto mismo parece que está ocurriendo en los EE.UU… Como la política monetaria parece no estar dando resultado, el amigo Bush, haciendo caso a algunas voces del mundo económico, está decidido a llevar a cabo un plan de política fiscal, consistente en devoluciones impositivas a individuos para fomentar el consumo e interrupciones impositivas a las empresas para fomentar la inversión, según se puede leer en las páginas del Financial Times y del Wall Street Journal.
Queda claro que los datos en la economía estadounidense no son del todo alentadores y todo hace indicar que aumenta la probabilidad de una recesión. Es que lo que está ocurriendo en EE.UU. no responde a una desaceleración del crecimiento económico típico de los ciclos, sino que es producto de la explosión de uno de los sectores claves en la economía estadounidense: el sector del real estate. Esa es la lógica por la cual la política de la Fed no está teniendo los resultados esperados.
¿Y qué pretende Bush con los beneficios impositivos a individuos y empresas? Lo mismo que hasta el momento no ha logrado a través de la Fed: reavivar la demanda interna. ¿Será eficaz? Vale recordar que hace unos cuantos años (mejor, algunas décadas), que las economías desarrolladas, para atenuar las fases descendentes de los ciclos, recurren a la política monetaria luego de que la política fiscal perdiera eficacia porque los individuos ante cambios transitorios en las políticas de impuestos y gastos, prefieren aumentar el ahorro (no lo digo yo, sino que está comprobado empíricamente).
Si bien estas medidas impositivas han sido recomendadas por reconocidos economistas entre los que se encuentra Lawrence H. Summers, (Secretario del Tesoro de Estados Unidos del gobierno de Clinton) para quien el estímulo fiscal “es apropiado como seguro porque es la manera más rápida y más confiable de promover el crecimiento económico en el corto plazo…”, no creo que ayuden de mucho, dado que es difícil devolver la confianza a los consumidores y empresarios en medio de un clima de mucha incertidumbre en donde día tras día se conocen nuevos datos negativos de la crisis subprime (y justamente el último martes, las acciones de Countrywide fueron sacadas de cotización luego de que registrara un descenso del 27,4 % por temor a que la empresa se declare en bancarrota).
Como no me gusta ser totalmente pesimista, puedo imaginar que las medidas traerán un alivio “temporario” en los mercados y que, al complementar la acción de la política monetaria, hará que para ésta sea menos necesario continuar con la trayectoria descendente de tasas (o al menos, reducir su duración), lo cual ayudaría a evitar que el dólar continúe debilitándose en relación al resto de las monedas.
Y si el dólar recupera fuerza (o al menos deja de perderla), ello frenaría la suba de precios de los commodities que se explica por un menor dólar (dado que al debilitarse el dólar, los precios de los commodities se abaratan en términos de las otras monedas y por efecto de la demanda derivada de ello, los precios expresados en dólares, aumentan).
Para Latinoamérica, que el dólar deje de perder fuerza resulta positivo en términos de inflación proveniente de un mayor precio en los commodities. El 2007 ha sido un año muy bueno para los países latinoamericanos, pero estuvo opacado por el aumento de los precios. Las economías latinoamericanas, ven con preocupación el aumento de precios, ya que para ponerle un freno al mismo pueden comprometer el crecimiento económico que están registrando, el cual en el agregado representa un hecho histórico.
Nos encontraremos nuevamente mañana
Horacio Pozzo
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