Por Paola Pecora

Se cortó la música y uno no llegó a una silla, quedó parado. Qué paradoja, nada menos que Chuck Prince, presidente del Citigroup (NYSE:C), justo aquél que le había puesto música al baile: “Cuando la música se detenga, en términos de liquidez, las cosas van a ser complicadas. Mientras la música siga sonando, hay que levantarse y bailar. Todavía estamos bailando”, nos ilustraba el bailador en julio pasado.
 
El precio de la acción de Citigroup  viene en tendencia descendente durante todo 2007; y derrapando casi sin pausa desde junio. La acción marcó un máximo el 28-12-06 de $57 y desde ahí empezó la caída. Desde octubre la baja es del 21%. Las utilidades del banco bajaron un 57% en el tercer trimestre.” 

$5900 millones de dólares de pérdidas reportados a comienzos de octubre… de $8 a $11 mil millones de dólares más de pérdida “estimados”.
 
El Citigroup es otro de los bancos afectados por el derrame de defaults originados en el sector de hipotecas de riesgo (subprime). Los bancos compraron esas hipotecas securitizadas que las colocaron en bonos y fondos de inversión que compraron inversores de todo el mundo.

Según Bill Gross, fundador de PIMCO, “la crisis originada en el mercado hipotecario es hoy un problema de un billón de dólares”. Probablemente antes de que esto termine veremos pérdidas por $250 mil millones de deuda en default en los balances de los bancos”.
 
Según Eric Dash, del New York Times: “Han habido malas inversiones en el banco de inversión, créditos irrecuperables en el sector hipotecario y de crédito en la división de consumo, costos inflados y falta de gerentes talentosos en todas las divisiones del banco.
 
Este es el mejor momento que tiene el Citigroup para hacer todas las reformas que reclama Wall Street y los accionistas del banco: dar de baja al supermercado financiero en que se convirtió y pasar a concentrarse más en el control del banco que en la diversificación descontrolada como hasta ahora. “Muchos inversores están pidiendo reducir los negocios del banco a un nivel más manejable. Su principal queja es que el Citigroup está tratando de ser demasiadas cosas: un banco comercial, un agente bursátil, un banco de inversión, una compañía de tarjeta de crédito”,  sigue el NYT. Esto hubiera estallado en algún punto, pero la crisis hipotecaria está disparando de golpe desprolijidades que en un período normal hubiera tardado más tiempo en aflorar. Está de a poco cobrándose la fiesta del apalancamiento. Arrancó con el sector inmobiliario, ligado a él los préstamos al sector -irrecuperables muchos- es decir el financiero y seguirá con la baja del poder adquisitivo del consumidor consecuencia de su  fuente mayor de crédito colapsada: el valor de sus propiedades. Habrá que seguir atentamente los números de minoristas, confianza del consumidor, inventarios de acá en más, para ver los efectos reales de esta crisis sobre el resto de los sectores de la economía.
 
Por más que el dividendo del Citigroup haya sido mantenido y confirmado, creemos que no es momento para posicionarse en bancos. El derrame de la tragedia subprime está en su fase temprana y bancos de varios países tienen obligaciones respaldadas con deuda hipotecaria. Basta mirar los gráficos de los bancos para darnos cuenta de la magnitud.
 
A Stan O’Neal, ex-presidente de Merrill Lynch -otro de los bancos en problemas- lo mandaron a la casa con $161.5 millones de dólares la semana pasada. Prince será premiado con $105.2 millones de dólares en efectivo y acciones, según la consultora Equilar and James F. Reda & Associates.
 
Se va a poder comprar una silla y un tocadiscos nuevo y así pronto volver a bailar.

Nada cambia en Wall Street… tan sólo los nombres…
Buena semana,

Paola Pecora

November 6th, 2007
Macroeconomía

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