Por Horacio Pozzo

Nota de la Editora: Biodiesel ¿Sí o no? Horacio nos cuenta las últimas novedades del sector y las compañías que directa o indirectamente se favorecen con esto en Brasil. Me pueden enviar sus comentarios a: paola@moneyweekes.com

Las Claves de Brasil para ser Líder en Biodiesel

Buenos Aires, Argentina
1 de mayo de 2008

Caña de azúcar, maíz, trigo, soja…Esto que parece una lista de compras de alimentos, difícilmente el común de la gente hubiera imaginado una década atrás que hoy representan productos básicos para la producción de biocombustibles. En los últimos años se ha producido una gran revolución en el mundo con la masificación tecnológica (el boom de los celulares, las notebooks, los nuevos reproductores de música, etc, etc) y el avance de la globalización. Hoy nos encontramos con un mundo muy diferente al que dejamos atrás con el final del siglo XX. Y en el siglo XXI los biocombustibles ganan protagonismo a pasos agigantados.

Mientras el precio del barril de petróleo se mantiene por las nubes, la generación de combustibles alternativos sigue siendo una actividad rentable. No por ello, uno debe olvidar las grandes resistencias que están surgiendo a raíz del encarecimiento en el precio mundial de los alimentos y de las dudas acerca de los posibles efectos del desarrollo de los biocombustibles sobre el medioambiente. Pero mientras este debate se encuentra en sus inicios y aún no ha alcanzado resultados concluyentes, los biocombustibles siguen desarrollándose.

En materia de biocombustibles, Brasil arrancó en punta y gracias a ello es que ha logrado liderar, junto con Estados Unidos, la producción mundial de etanol. En la semana desde la estatal Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), se anunció que para este año se espera una producción histórica de etanol de caña de azúcar. La proyección oficial estima que Brasil producirá este año entre 26.400 y 27.400 millones de litros de etanol (esto es, entre 14,9% y 19,4% más que en 2007).

Para Brasil la cuestión energética es estratégica y es por ello que el desarrollo de los biocombustibles y el fomento de la actividad en el sector petrolero, forman parte de su política de estado. Cualquiera que se ponga a pensar por un instante en los elementos claves para la economía de un país, se dará cuenta que el sector energético lo es. Así pasó en su momento con el fomento de las industrias pesadas, tales como el acero.

Charlando con el carnicero de mi barrio, que dice saber del tema, afirmaba: Brasil no piensa solamente en asegurarse el autoabastecimiento sino que ha diseñado una estrategia para lograr el liderazgo regional en la materia… No sé si sabe realmente del tema, pero esta visión de Brasil es la que puede tener cualquier comerciante que busca dónde está la nueva oportunidad de negocio.

Como economista, he visto muchos trabajos de colegas acerca de los determinantes de tal o cual fenómeno en América Latina. Así hoy contamos con miles de trabajos sobre el fenómeno de los flujos de capitales hacia la región en los 90s, sobre los determinantes de las privatizaciones etc, etc. Creo que esta vez, no va a ser necesario que desde la profesión, se busque determinar econométricamente o mediante cualquier otro método, cuáles han sido y serán, los determinantes del desarrollo de los biocombustibles en Brasil.

Una política de estado concreta y clara, en donde desde el gobierno brasileño se ha tenido una visión estratégica, es lo que hoy por hoy explica el gran desarrollo de los biocombustibles. Y es también lo que explica el gran volumen de inversiones que llegan hacia el sector y de las cuales comentaré tan sólo algunas, todas anunciadas en las últimas semanas.

Así, por ejemplo, la estadounidense Amyris decidió unirse a la brasileña Crystalsev y acaban de anunciar que producirán en Brasil un nuevo diésel renovable sobre la base de caña de azúcar que tendrá, según dieron a conocer: “propiedades iguales o mejores que el diésel derivado de petróleo”. Lo paradójico del caso es que, como cuenta el presidente de la Amyris, John Melo, la tecnología para el nuevo combustible surgió por casualidad cuando Amyris trabajó en la bioingeniería para producir Artemisia, un ingrediente clave para el remedio contra la malaria.

Lo cierto es que según Melo, el nuevo combustible se podrá mezclar hasta en un 80% con el derivado del petróleo, sin que el diésel pierda sus características, aunque en principio, no podrá usarse como sustituto del carburante fósil.

Cuando le preguntaron a Melo, por qué se decidieron por Brasil, la respuesta fue contundente: “por ser líder en la producción de caña de azúcar y por su posición mundial como líder en combustibles alternativos”.

Otra empresa que ha puesto sus ojos en el sector de los biocombustibles en Brasil es nada más ni nada menos que la tercera mayor compañía mundial del sector: British Petroleum. Este gigante petrolero británico anunció hace una semana que comprará el 50% del capital de Tropical Bioenergia. Tropical Bioenergia es una empresa productora de etanol creada por los grupos brasileños Santelisa Vale y Maeda Group.

Pero en Brasil, todo este boom de los biocombustibles no se limita a su producción solamente, sino que hay empresas que han visto en su desarrollo un nicho de mercado para insertar sus productos. Tal es el caso de una automotriz…

Fiat Powertrain Technologies, empresa del Grupo Fiat anunció, a través de su gerente general para el bloque Mercosur, Franco Ciranni, que va a lanzar un motor alimentado por etanol en Brasil en el 2010 para su uso en camiones y maquinaria agrícola,.

Según el directivo de Fiat: “El objetivo es ofrecer a la industria de caña de azúcar un equipamiento que permita reducir gastos, en la medida en que las destilerías cuentan con producción propia de etanol y, por lo tanto, con combustible a precio de costo para sus actividades de cultivo y transporte”.

El proyecto de Fiat Powertrain Technologies está bastante avanzado a tal punto que ya está definido que los camiones tendrán chasis de Iveco, otra empresa del Grupo Fiat, y sistemas de inyección de Bosch.

El primer interrogante que me surgió a medida que adentraba en la evolución del desarrollo de los biocombustibles en Brasil es la problemática de las tierras dedicadas para los cultivos. Afortunadamente, encontré la respuesta en el CONAB que asegura que Brasil tiene hoy 276 millones de hectáreas de áreas cultivables, de las cuales el 72% son ocupadas por pasto, 16,9% por granos y apenas 2,8% por la caña de azúcar, con lo cual, lo utilizado actualmente para la producción de biocombustibles es una porción muy pequeña del total de tierras cultivables en Brasil.

Nos encontraremos nuevamente mañana,

Horacio Pozzo

May 1st, 2008
Brasil

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