Por Horacio Pozzo
Estimado Inversor,
Hoy quiero referirme a las expectativas que generaron en el ambiente inversor las declaraciones de Donald Kohn, el segundo de Ben Bernanke en la Fed, realizadas el último miércoles y reforzadas por el mismísimo Bernanke el día jueves con su dichos en donde dio a entender que se continuará con la de política baja en la tasa de referencia de la Fed.
Imagino que esta noticia le habrá generado a ud cierto alivio y expectativas positivas, pero es mi deber encender las luces de precaución y mostrarle las otras implicancias que tendría dicha decisión y que no son completamente tenidas en cuenta.
Reconozco que una disminución en la tasa de referencia de la Fed tiene efectos positivos en aliviar los problemas enfrentados por los sectores más expuestos a la crisis de las hipotecas subprime. También reconozco que para Latinoamérica es, en un primer momento, positiva ya que puede generar un aumento del flujo de capitales hacia dichas regiones en busca de un mayor retorno (de hecho ya se estuvo viendo algo de eso en estos días).
Pero me da la sensación que el optimismo provocado por esta posibilidad en el mercado y entre muchos de los analistas les ha impedido ver adecuadamente el aspecto “duro de la situación” que no desaparecerá con una caída en las tasas.
Es por ello, que en primer lugar quiero dejarles en claro que la posible decisión de baja en la tasa de referencia por parte de la Fed, si bien genera un alivio, no soluciona el problema de fondo que se funda en un contexto de crisis que, a mi entender, se va a extender por unos cuantos meses más, por lo que no sería de extrañar que continúen llegando malas noticias desde los EE.UU.. Y como ante las malas noticias, los inversores suelen aumentar su aversión al riesgo, entiendo que ello implicaría una reversión de los flujos de capitales hacia Latinoamérica.
Por otra parte, leía el viernes en el sitio de internet del Financial Times, que en Europa aumentan las preocupaciones por las presiones inflacionarias que están experimentando lo cual implica la alta probabilidad de que en la reunión del próximo jueves se mantenga la tasa de interés en el 4 %. Esta situación, en conjunto con una baja de tasas de la Fed, elevan las presiones hacia un debilitamiento del dólar y a un incremento de los precios internacionales de los commodities (medidos en dicha moneda).
Y acá encontramos nuevamente dos posibles efectos negativos sobre los países latinoamericanos: en primer lugar, estos países están experimentando crecientes presiones inflacionarias provenientes en gran medida (a excepción de la Argentina y Venezuela que tienen un problema inflacionario más generalizado), de la dinámica ascendente de los precios internacionales de los commodities. El aumento de la inflación, puede obligar a los países de la región a adoptar políticas monetarias restrictivas con el consiguiente impacto negativo sobre la dinámica de crecimiento. En segundo lugar, el debilitamiento del dólar implicará una apreciación del tipo de cambio de los países de la región, situación que podría afectar negativamente a las cuentas externas de los mismos. Y para peor, cualquier intento de mantener el tipo de cambio derivará en mayores presiones inflacionarias.
En resumidas cuentas, estimado inversor, si bien una baja de tasas de la Fed generaría un alivio en la economía mundial al “ganar tiempo” frente al desenvolvimiento de la crisis, entiendo que no evitará que la misma siga avanzando. Se mantendría el sentimiento de incertidumbre reinante a medida que se sigan conociendo los efectos negativos de la crisis. Y el efecto positivo que pueda tener una baja de tasas sobre Latinoamérica seguramente será contrapuesto por la alta aversión al riesgo de los inversores, las presiones sobre el tipo de cambio y los precios que pueden generar efectos no deseados en la economía real.
Nos encontraremos el próximo martes
Horacio Pozzo
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