Por Paola Pecora
El número final del Producto Bruto Interno en Estados Unidos fue corregido ayer al alza, del 2.2% al 2.5% para el último trimestre del año. Pero, a la baja desde el 3.5% caculado inicialmente. El crecimiento anual fue de 3.3% (3.2% en 2005). Los tres últimos trimestres se mantuvieron por debajo del nivel de 3% en el que la Reserva Federal se siente ‘cómoda’ sin sacudidas inflacionarias. Bienes Durables? un flojo 2.5% de incremento en Febrero. Las inversiones en el sector de la construcción en baja (19%), hay exceso de inventarios, venta de nuevas casas en niveles tan bajos como hace siete años…
La economía está viéndose afectada por la debacle en el sector inmobiliario desde 2006.
¿Y ahora? Ya no está Greenspan que ante la primer crisis (LTCM, año 2000 pico de la manía internet y el ‘Nuevo Paradigma’) nos bajaba la tasa, emitía y lubricaba el mercado con abundancia de dólares. Lo que le valiera el apodo de ‘Greenspan put’ (estrategia de compra de puts como protección de cartera), hoy muchos quieren trasladarlo al sucesor, lo que daría un ‘Bernanke put’ que suena más a un plato de comida húngaro que a una rebaja salvadora de tasas que el actual director de la reserva federal estaría dispuesto a adoptar.
Dicen que “What happens in Vegas stays in Vegas?” No en el sector inmobiliario precisamente (y no me refiero al de Las Vegas). Este sector históricamente lleva la delantera y lidera la economía.
En la reunión de Enero pasado de la Reserva Federal, Bernanke decía que los indicadores sugerían un crecimiento económico firme. Con lo cual todos pensamos: “Ah, bueno subirá la tasa…” Hombre de poca fe. No confiaba en la descompresión de la burbuja inmobiliaria, que ya había comenzado a sacrificar rendimientos en el crecimiento económico del cuarto trimestre, necesitaba la imagen cabal potente y destructora de algún hecho que impactara directo al corazón de la economía. El derrape inmobiliario que comenzara en 2006 no pareciera haberlo alborotado y ahora, cuando los defaults se amontonan lentamente en las entidades financieras prestadoras, el hombre adopta una postura neutral en sus dichos. Suena más a estrategia de short straddle (estrategia de venta de un call y un put para aprovechar la poca volatilidad) que a cobertura de incendios. El jefe de la Fed, ayer expuso en su testimonio semi anual en el Congreso que la economía crecería a ritmo moderado acelerándose hacia más adelante; pareciera estar en una posición ‘wait and see’ viendo si un potencial derrame subprime logra neutralizar disparadas inflacionarias de otros sectores. ¿Desde dónde se vislumbran presiones inflacionarias? Petróleo en alza (cuestiones geopolíticas: Irán, Nigeria -además de estacionales), bajo desempleo, mayores costos laborales, aumento de precios en alimentos (si, si, el ganado va a terminar alimentado a etanol), fuerte demanda de consumo…
Banqueros, inversores, economistas, operadores de mercado, políticos, analistas, todos con discursos y opiniones absolutamente cruzados con respecto a las señales que originarían un cambio en las tasas de interés hoy en Estados Unidos. Como nunca, nadie tiene idea de nada. Hace tiempo no veo tanta discrepancia en los pronósticos.
Para el jefe de la Fed, esta vez es fácil. Tiene la gran oportunidad de no hacer nada.
Ayer, David Dodge, Presidente del Banco Central de Canadá, en su discurso ante el Consejo de las Américas en Nueva York, agregaba: “Cuando nos sentamos y hablamos con banqueros, sean de Bancos Centrales o Comerciales …todos están un poco nerviosos ante la gran liquidez y las condiciones de préstamo se han, obviamente, vuelto muy simples…”
Tic Tac Tic Tac…..
Hasta la Próxima.
Paola Pecora
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