Por Horacio Pozzo

Buenos Aires, Argentina

Estimado Inversor,

Seguramente, a esta altura de las circunstancias, no será novedad para usted si le comento que las propuestas de reformas constitucionales en Bolivia y Venezuela están generando un contexto de violencia en dichos países.

Pero sí quizás pueda resultarles novedoso mi visión acerca de la incidencia de dichos conflictos sobre las economías de la región. Y la palabra clave para guiarlos en mi análisis es: combustibles.

Por supuesto que me importa que tanto en Bolivia como en Venezuela retorne con la mayor prontitud posible la calma, pero también me importa que el resto de los países de la región no se vean afectados por estos conflictos. Es que puntualmente, dichas crisis pueden alterar el envío de combustibles que necesitan los países de la región para responder al déficit energético que experimentan.

La situación energética en América Latina presenta a varios de los países en una situación delicada. Argentina es un claro ejemplo de ello cuando a partir de los últimos años aumentó su dependencia del gas boliviano y del gasoil venezolano para poder hacer frente a la fuerte demanda de energía que necesita la economía en plena expansión.

Lo mismo ocurre en Chile, Uruguay, Paraguay y Ecuador, por nombrar sólo algunos países más. Chile por caso, ha tenido que enfrentar problemas de abastecimiento de gas ante la escasez de gas natural importado desde Argentina, que a su vez debió tomar dicha decisión ante los problemas internos de abastecimiento.

La situación energética de los países mencionados cobra relevancia para ud, inversor, si se piensa en su incidencia sobre el sector productivo. La posibilidad de ocurrencia de una crisis energética que derive en cortes de los suministros implicaría problemas en la producción. Y acá le presento un nuevo elemento de incertidumbre al ya comentado en la nota anterior: la fragilidad de la infraestructura.

La demanda energética en la región seguirá en aumento dadas las buenas perspectivas de crecimiento económico que se mantienen para el 2008, a pesar de la crisis internacional, dado que la región tiene una baja exposición a los shocks derivados de la misma.

Es por ello que a la hora de decidir su inversión (ya sea en la economía real o en activos financieros), mi consejo es que considere no sólo los indicadores y perspectivas específicas de la misma, sino además pregúntese cómo podrían impactar los problemas energéticos sobre la performance de la inversión.

Al mismo tiempo que le planteo esta preocupación, entiendo como dato positivo, que las empresas vinculadas al sector energético tienen muy buenas perspectivas de crecimiento tanto por la dinámica de la demanda como por el comportamiento en los precios.

Para finalizar, y para darle un poco de tranquilidad, le cuento que los principales países de la región, como Argentina y Chile, vienen encarando proyectos destinados a fortalecer la matriz energética interna por lo que se puede decir que ya tomaron nota de la situación (acepto que piense que lo han hecho de manera un poco tardía). Y si me pregunta por Brasil, le digo que esta situación ya la han vivido y con los deberes hechos oportunamente no presenta actualmente mayores inconvenientes (ello incluso sin considerar el excepcional descubrimiento petrolífero anunciado semanas atrás).

Hasta la próxima,

Horacio Pozzo

November 29th, 2007
Energético, Latinoamérica

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