Por Paola Pecora
Más lecciones de psicología de mercado…
La Argentina destino irreemplazable…
La volatilidad que nos vuela la tranquilidad…
Decíamos en nuestra última columna…
“Mark Skousen, editor de Forecasts & Strategies dió en Vancouver buenas clases de trading y mercados:
¿Por qué el mercado bursátil y la economía van disociados en el tiempo?
¿Por qué gente exitosa de negocios generalmente falla al invertir en mercados bursátiles?
¿Cómo es posible que grandes compañías con fuertes ventas y ganancias puedan ver sus acciones disminuir en valor por años? ¿O compañías sin utilidades, sin ingresos pueden a veces duplicar o triplicar su valor?
¿Por qué lo que es bueno para la economía es malo para el mercado y viceversa?”
Ejemplificó con eso los normales “desajustes” entre el mercado y la economía, la aparente falta de linealidad entre ellos. “Wall Street no es Main Street”, simbolizando por “Main Street” el sector corporativo. El sector público (WST) vs. el sector privado. Y dió tres características de WST importantes a entender: “Es una subasta permanente: un negocio en venta cada día.” “El precio está determinado por un número marginal de compradores y vendedores.” “Los precios accionarios siempre están mirando al futuro.”
Resumiendo los tres: el mercado accionario se rige por oferta y demanda de sus participantes (es escalofriante y da pánico ajeno ver cómo muchos comentaristas bursátiles dan una cantidad de razones por las que un mercado baja un día determinado y si el mercado revierte en ese mismo día hacia el cierre, ya las excusas pasan a ser otras y no valen más para ese contexto… ¿Pero cómo? ¿Ya se disiparon los temores de las subprime (hipotecas de riesgo) en EEUU? ¿Y el efecto derrame en el resto del mercado crediticio? ¿La volatilidad ya no es tan peligrosamente alta como lo era sí a la mañana? Ese escenario se dió el día miércoles en WST. Y derramaron en el resto de las plazas desde Latinoamérica hacia Europa y Asia según órdenes de apertura. El fuerte rally en la última hora previa al cierre, que fue una impresionante corrida de vendidos, dejó a estos comentaristas sin argumentos. Y es que no los hay… si reconocieran que el mercado se mueve al compás de un péndulo que se mueve entre la escasez y la abundancia motivado por la codicia y el miedo, se terminaría un gran negocio mediático.
“Estados Unidos ya no es Estados Unidos. Era el mejor país del mundo, hoy se reduce a un espacio geográfico”, razonaba Doug Casey en el simposio de Agora en Vancouver la semana pasada. Vivió en 7 países y visitó 200 ciudades. “Es un país libre”, le dicen sobre EEUU. “¡No! ¡Ya no lo es!” responde. Ron Paul le propuso llevarlo como vicepresidente… aunque luego lo reconsideró, argumentando que mejor no porque “ya sería… ‘demasiado’”. El país en el que eligió vivir ahora… es uno que está beneficiándose del boom de commodities, con un fantástico clima, en dónde todo cuesta entre un 10-30% de lo que sale en EEUU, alejado de la ‘Tercera Guerra Mundial’… y es… Argentina. Bueno, le vamos a tener que acercar en algún momento nuestra columna “Argentina al Borde del Colapso”, para que vea que Argentina ya tampoco es ‘como antes’ (unos dos-tres años atrás). La inflación está de a poco erosionando los beneficios del tipo de cambio y logrando por ejemplo que la ropa sea más barata en Manhattan que en Buenos Aires, y que las ventas bajen según anuncian los directos involucrados y no fuentes estadísticas oficiales violentadas, y que comer aún esté en niveles interesantes para el turismo, y que el turismo interno se mantenga pero los consumos hayan bajado.
Muchas compañías mineras (invirtiendo en Latinoamérica) y energéticas en los stands del simposio representadas, que estamos analizando para acercarles las mejores propuestas de inversión para los próximos meses.
Impresionante la volatilidad que estamos presenciando estos días en el mercado norteamericano. El VIX (‘Market Volatility Index’ del Chicago Board Options Exchange) es un indicador que mide la volatilidad del mercado, usado como lectura del sentimiento inversor, calculado en base a la actividad en el mercado de Opciones, y cuya medición es contraria al sentimiento del mercado (un VIX alto es sinónimo de nerviosismo, pesimismo y pánico y una lectura baja es tranquilidad, optimismo y calma). Se lo conoce habitualmente también como el “indicador del miedo”. El mercado está extremadamente peligroso para operar, tanto a corto como a mediano plazo. Desde acciones a commodities. Nuestro contacto, operador de commodities en Nueva York nos gritaba del otro lado de la línea: “Esto es una LOCURA. En todos lados. Todos mis clientes se quejan. Tanta volatilidad no es buena. Los cambios de tendencia son demasiado abruptos y rápidos. Difícil obtener ganancias consistentes. Apenas alcanzamos a oír el grito “¡CHOPPY!” (sin tendencia, con altos y bajos), cuando le preguntábamos por los rendimientos recientes de las carteras de inversión de sus clientes, luego de que nos despidiéramos velozmente al oír cómo sus teléfonos sonaban todos al mismo tiempo.
Hay mucho nerviosismo y la volatilidad lo demuestra. Pero hay formas de aprovechar esta volatilidad en los mercados y en estos próximos días, les contaremos cómo.
Hasta entonces,
Paola Pecora
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